Y me encanta. Lo necesitaba. Y eso que tengo una infección de oido y por poco me mato subido al bote, y encima me da penita porque se van el Buda, Ivan... hasta el cabo Dani se va. Y hombre, es parte de la vida, pero da algo de cosita.
Eso sí, necesitaba ese montón de vida social. Necesitaba tener grasa en las manos y colgar de una cuerda y hacer nudos y reirme de tonterías e insultarme con los amigos. También indignarme y sentirme parte de un grupo. Quizás para compensar un poco la presión por otro lado, porque las oposiciones ya están en fase terminal. Hoy en la academia hemos empezado a apretar, tengo un montón de tarea. También mi vida personal empieza a hacer aguas por todos sitios, posponiendo la limpieza etnica y, de hecho, posponiendo la vida personal. He notado que tengo unas ciertas carencias afectivas, que puede que dentro de no demasiado tiempo me empujen al experimento de echarme parienta o al menos intentarlo. Mal pinta la cosa, mal pinta.
Pero bueno, también hay cosas buenas. Ayer quedé con la señorita Arroz con pollo y fuimos al chino, a contarnos nuestra vida. Fue como las primeras veces que quedamos, pero a la vez tuvo otra cosa. Esta chica se ha convertido en una mujer sin que yo me dé cuenta, y el tema de la inocencia que comenté con Carol está ahí. Pero me gusta la mujer en que se ha convertido y me alegro de seguir contandola entre mis amigos. Ya mismo se irá para Madriz, como el Luis, y me quedaré huerfano en Cádiz. Con mis libros, mis tonterias, mi internet, mis juegos. Mis navegaciones inminentes y mis estudios de ruso, si dios quiere :-) ¿ O quizás con alguien ? No depende de mi.
Estaba pensando en el tema del equilibrio el otro día. Carol escucha Doom porque es una persona tan feliz por si misma que necesita un contrapunto. En mi caso es al revés, yo escucho happy metal y hago el niñato para equilibrar mi tristeza interior. ¿ Cuanta gente hace cosas parecidas con su vida ? Adquiere costumbres para desprenderse de sus fobias interiores, desarrolla un personaje para no enfrentarse con algún aspecto de su personalidad. Hoy una colega me comentó una superstición personal y me hizo mucha gracia: yo tengo montones de ellas. Son pequeños guiños personales al destino, en el cual creo con bastante cinismo, como intento hacer todo. El cinismo es una marca de estilo, señores. Marca tendencia.
Y ya está bien de tonterías por hoy. Mañana tengo que ir al hospital a hacerme un reconocimiento y estaré todo ocupado, así que intentad ser buenos y no echadme demasiado de menos. Un abrazo enorme ! Portaros mal, chau chau !
Ale
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