Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa. Pero una palabra tuya bastará para sanarme. Cuanto tiempo hace que no me acordaba de esa cita de la biblia, que es de las que me gusta echar en cara. Pero ayer no pude evitarlo. Ayer me cortaron un groña que groña con brutalidad acorazada. Estaba protestando de que alguien no me sabe valorar, y la persona que tenía delante en ese momento me dijo " ven aquí. Yo sí te sé valorar. "
Fairytale, mi tierra de nunca jamas. Hoy venía conduciendo y pensaba que hay algo en esta ciudad que me absorve el alma, me chupa la vida, me encoge y me hace pequeño. Cuando llevo el tiempo suficiente aquí dentro empiezo a confundir molinos con gigantes, a dejarme llevar por impulsos sin sentido y a devorarme a mi mismo. Pero yo sé que en mi mismo soy un gigante. He salido ahí fuera y me he visto a través de los ojos de otros y me he admirado a mi mismo. Y sé que estoy hecho de luz, que hago magia, que tengo ojos de gato de Shrek y que mis musas juegan al piedra papel tijera con los restos, madera de deriva, de mi alma inmortal.
Y nunca lo sé mejor que cuando estoy con ellos. Algunos de nosotros proyectamos una sombra muy grande, dentro de la que es facil escondernos. Es una sombra hecha de silencios interesantes, de historias a medio contar, de espacios en blanco al final de las frases. En mi caso, cuando peregrino a Fairytale, esos silencios están hechos de puro placer melancolico, diletante, perezoso. Mentalmente, me tumbo en una playa de arena blanca y las olas me lamen los pies, saboreando la compañia, las conversaciones, el mero momento. Quizás al hacerlo proyecto una sombra grande en la que me escondo, y gente que cree conocerme apenas tiene una imagen velada de mi. Por eso ese " yo te valoro " es una mentira de caramelo, tan dulce que se te deshace en la boca. Pero hay momentos en que uno siente que no puede más, que el mundo se acaba, que nunca llegará a la linea de meta. Y en esos momentos un abrazo con palabras te demuestra que puedes y te da ese ultimo empujón que te hace falta.
Así que hoy voy a dedicarle esto a sita Vikki. Que es fotografa, bailarina, pintora, imitadora de sonidos gatunos imposibles y conspira para conquistar el mundo. Y es además, por si fuera poco, la Ultima Adolescente Verdadera.
En cuanto a mi, llevo media mañana peleandome con las palabras, palabras que son mi juguete, mi herramienta de trabajo, mis enemigas más queridas. Y como no se me ocurre nada, pues no voy a hacer nada. Simplemente voy a dejar que todo fluya, voy a ser yo y, la próxima vez que me emborrache de mi mismo y luego me derrita, pensaré en ella y le dedicaré algo que de verdad valga la pena. Porque cuando peregriné por ultima vez quiso verme y no pudo, porque este finde yo quiero verla y no puedo, pero, como en cierta ocasión dije, las intenciones cuentan y mucho.
Y aún tengo que pensar algo a proposito de la inocencia, de hermanas mayores y peliculas de Saw, de como hacer para irme a vivir al ultimo puerto y de, cosa curiosa, que escribir cuando no sabes que escribir. A ver si dejo de ponerme post-its aquí, que este es un blog serio coñe.
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