viernes, 16 de septiembre de 2011

A veces, una buena acción

Llevo dos días cagandome en Dios para aparcar. Ya llegó septiembre y los padres, super motivados de la vida, llevan a sus hijos en coche hasta la vuelta de la esquina, con todo lo que eso conlleva para los pobres conductores que no tenemos el coche en el parking entre semana, para ir al campito los findes.
El caso es que esto sirve como introduccion o proemio para presentar a un personaje curioso. Varias veces, aparcando al lado de mi casa, he recibido asistencia de un limpiacristales que hay por ahí. El nota es enrollado, y después de que me ayude a aparcar me limpie los cristales y yo le doy lo que tengo. Alguna vez hemos intercambiado saludos y aún no tengo ni idea de donde es, porque el español no es su idioma nativo. El otro día, según pasé, estaba tragando sol a muerte. Le dije que le echaría una mano y el otro día me colé con una botella de agua.
Ahora alguien dirá " ooohh " y otros dirán " chufla ". En primer lugar, debo aclarar que el agua la había robado del curro. Y en segundo lugar, que si le llevé el agua fue porque el nota es un tío elegante. No te presiona para lavarte el coche, nunca insiste, siempre tiene una sonrisa. Es un tío que te rasca la espalda y luego te pide que tu le rasques, pero tampoco se enfada si no lo haces.
Y bueno, yo soy un buen tío a mi pesar. Me educaron para ello, gente que como dije antes quería hacerme mejor persona de lo que eran ellos. También conozco gente que le pasa al revés, que son malas personas a su pesar, a las que el alcohol, las drogas y la noche los han hecho así. Yo siempre he defendido que cada cual es libre de destruirse como quiera, pero si es cierto que las consecuencias de determinados actos las terminamos pagando gente que no tenemos culpa ninguna. Así que haganme un favor, caballeros y señoritas, y busquen ayuda. No me jodan a mi y dejenme sitio para aparcar, por favor.

Volviendo al asunto del compañero del limpia, no deja de ser interesante como a veces surge una corriente de simpatia espontanea entre gente que no se conoce, simplemente por un gesto, un poco de educación, una cierta empatia. Hoy hablaba con el cabo Dani de su ultima guardia y decía que coñe, que se podría hacer como un favor. En mi barco las guardias no son demasiado chungas y por un compañero que se va un año a Ferrol, se puede tener un detalle y montarsela de gratis. Pero el compañerismo, el gesto amable gratis, está muy cotizado ultimamente. Volviendo al asunto de hacer un mundo mejor, no educamos. Antes salía en la tele que los enanos cruzan por donde les sale de las pelotas, porque lo ven a sus padres - ojo a la noticia, periodismo de investigación de primer orden -. Y es lo mismo que decía yo ayer, pero de otra manera. El problema no es que no impongamos una disciplina a nuestros enanos, el problema es que hemos renunciado a imponernos una disciplina a nosotros mismos y luego pasa lo que pasa. Así que, aunque no viene a cuento, le voy a dedicar este artículo al colega del limpia. Porque siempre tiene una sonrisa y una palabra amable, y eso vale más que los centimos que le des por limpiarte un cristal. Y porque así justifica el que yo le traiga una botella de agua, como gesto entre caballeros. Porque ahí fuera está la cosa muy chunga, pero si todos ponemos un poquito de nuestra parte se hace menos duro.

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