domingo, 11 de septiembre de 2011

Se acabó el verano

Ayer por la tarde fui con el Sr Deivid a dar una vueltecita y estuvimos en la Caleta, paseando por el puente. Walking in Memphis. Charlamos un poco de todo lo divino y lo humano, como acostumbramos. Yo estaba algo emo. Estoy algo emo. Ayer fue un día en el que sucedieron bastantes cosas, algunas de ellas ni siquiera las tengo muy claras. Pero esta mañana, cuando ha sonado el despertador, he empezado a tomar decisiones.
Decía mi colega Sveti que la gente que es apasionada y sensible tiende a cambios de humor muy radicales. En mi caso es escrupulosamente cierto, como la mayoria de gente que me conoce sabéis. Lo que pasa es que este lunes de rabia sucede algo curioso. Sucede que me canso de ser, que me he dado cuenta de que estaba haciendo algo mal. Que me he pegado un fin de semana pidiendo que me quieran y he recibido lo que sueles recibir cuando pides.
En la vida las cosas no se consiguen con una sonrisa y un por favor. Al menos las cosas importantes. Ya hace tiempo comenté con Marta que ninguna revolución se ha hecho sin sangre ( excepto quizás la islandesa, aunque sea por llevarme la contraria ). Y cuando yo tengo hambre de abrazos debería ser consciente de que ese hambre no se satisface, que solo sirve para provocar rabia y frustración y que la mejor forma de pasar el mono es encontrar otra cosa que hacer que te guste. La gente se siente atraida por la fuerza y el poder, y son cosas que uno no consigue haciendo confesiones.
Ya se me ha curado el mordisco. ¿ Tengo la piel más dura o los dientes son menos afilados ? ¿ Es importante ? Para nada. Hoy es día de curro, academia y gimnasio. Y aunque no me guste y me sienta solo y enfadado con el mundo, es lo que hay. Así que voy a pasarlo lo menos mal posible y, cuando pueda, haré algo que me guste. Leeré o jugaré a algo u organizaré algo que me guste. Pero, y esto lo escribo aquí para leerlo yo en un futuro y que quede como promesa para mi mismo, voy a empezar a cobrarle al mundo mi tiempo, mi esfuerzo y mi personalidad. Estoy hasta la polla de que no me sepan valorar.

Sr Ale

P.D: Y aunque afuera sigue haciendo treinta y tantos grados, en el congelador de mi alma la rabia se enfria y endurece.

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