jueves, 8 de septiembre de 2011

Una colcha hecha de retazos

A las buenas tardes. Resulta que hoy es fiesta en El Puerto y nadie me había dicho nada, así que he desperdiciado la tarde en ir y venir en coche. Bueno, de perdidos al río, al menos descanso un poco, leo algunas cosas que tenía pendiente y trabajo un poquito en un relato en el que estoy trabajando. Un relato muy tecnico, hecho de sombras y misterios, con pocos personajes con mucho carácter. Es un trasfondo de una partida de rol que espero jugar algún día, y como buena novela alecentrista algunos de los personajes son facilmente reconocibles en mi vida diaria. Concretamente llevo un mes trabajando en una hechicera draconida que será la antagonista del prota, bastante apetecible.

El caso es que hoy vengo cansado y embotado a la vez. Demasiadas ideas sin explotar, demasiadas... demasiadas cosas. Esta tarde según iba para clase me vi a una pareja curiosa. Ella mujer mayor, él joven con sindrome de down. Madre e hijo probablemente, y mientras los observaba me preguntaba quién sostenía a quién. El cariño es una enfermedad terrible, una enfermedad que mata.
También pensé en algo curioso el otro día por Valdelagrana. Que artificiales son las urbanizaciones. Cualquiera que piense que son seguras esas largas calles con todas las casas iguales donde no camina nadie, sin tiendas ni gente, es que no ha visto una peli de psicopatas en la vida. Pero oye, cada uno vive en el mundo que construye para si mismo. Yo no hago las normas, solo intento vivir de acuerdo con ellas, pero mi parte de decisión sí tengo en ese tipo de historias. Y para cualquier persona con una mente un tanto trastornada, una urbanización es como un self service de caramelos para un niño: un lugar donde dejar volar su imaginación.

Es curioso. Cuando fui a renovar el contrato tenía que entrevistarme con un capitan psicologo. Esa es una parte de las pruebas que me gusta, a mi se me da bien hablar con desconocidos. No me gusta mucho hablar de mi mismo, pero entiendo que si me entrevistan tendré que hacerlo. Así que me lo tomé con sentido del humor. Me preguntó si tenía novia y, tras pensarmelo, le dije que creía que no. Me dijo que mucho había dudado y que porqué, a lo que le dije que a mi las muchachas me vienen a durar un par de meses y esta ultima está caducando. El concepto le intrigó y le dije que, yo iba muy a mi bola y las muchachas solían quemarse rapido de que yo no cediera. No sé si realmente tengo novia o no, es una pregunta un poco difícil, pero más tarde meditando sobre el tema me planteé si yo tenía una " relación " y me di cuenta que la palabra me asustaba. Que raro. Para ser una persona que presume de decir las cosas como las piensa hay determinadas palabras, como " pueblo ", " relación ", " hermano ", que uso con muuuchiiisimo cuidado y tiento. Es más, hasta me asustan un poco. Hace poco le confesé a Vicen que él era como un hermano para mi, y os lo aseguro me sorprendió a mi mismo. Al final va a tener razón Marta y voy a ser un poquito demagogo.

Y ya mi ultimo pensamiento para acabar esta colección de restos, de madera de deriva de mi mente. El sabado de guardia estuve con Caro la de maquinas y nos contamos nuestra vida. Hay que ver la amistad tan egoista que te produce la Marina. Caro es buena tía, me cae bien y se puede hablar con ella, pero desde que el barco salió a navegar puede que hayamos hablado dos veces. Y de repente en el barco es como si fueramos amigos desde pequeños, haciendonos confesiones, apoyandonos... claro, es que en ese momento no tienes a nadie más. Y yo soy un tío que conecta facilmente con la gente. Pero hoy ha llamado Osquita y he comentado con él que es verdad que, te pierdes una campaña, y es como si estuvieras muerto y la gente te hace el vacio, excepto los pocos que de verdad son amigos. Pero basta una guardia, un rato compartido o una navegación más... y ya es como si nunca se hubiera interrumpido. Se parece un poco a lo que me pasaba de pequeño, que iba a Vigo una vez al año y para todo el mundo es como si no me hubiera ido.
Que vida tan rara llevo... menos mal que el ser humano es capaz de adaptarse a cualquier cosa, porque sino cualquiera. Un abrazo gente ! Cuidarse !

Sr Ale

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