jueves, 8 de septiembre de 2011

Aprovecho para alzar mi copa

Estoy todo relajado y en paz, y ya mismo en la camita. Y mañana, en el curro, habrá copa para despedir a unos compañeros. En mi caso, se van un par de amigos. El Buda, con el que he compartido cuanta campaña he hecho en el barco y muchas tardes de confesiones y apoyo, por teléfono o en persona, e Ivan, a quién conozco desde la escuela, con quién he montado guardias y es para mi un amigo, además de un compañero.

Pero este artículo no va por ellos, así que id guardando los kleenex. Hace un rato he llamado a Vicen y he podido charlar con él y con Carol, la mujer a la cual la palabra " princesa " sienta mejor que conozco. Y hablando con ellos me he acordado de la conversación de la inocencia, porque esta tarde doña Rice&chicken me ha contado de como está instalandose en Madriz. Alguna vez, hablando de la susodicha señorita, yo la he definido como " puntito de luz ". Y es otra palabra que le encaja como un guante. Al contrario que sita Carol, yo no creo que toda inocencia sea respetable y hermosa y deba cuidarse. No señor. Precisamente esta tarde he tenido una conversación muy poco inocente que seguro sería censurada por doña Carol. Pero, contradiciendome a mi mismo como hago cada dos por tres, sí hay algunas inocencias que merecen la pena. Y escuchar a sita Estefi contarme como ha organizado su primera comida en el piso, o escucharla decir el otro día que tiene " una tarifa de movil muy bonita ", hacen que el mundo sea un lugar un poquito mejor. Así que me alegro de volver a oírla sonreír, porque alivia el dolor de estos viejos huesos, tan tiesos durante demasiado tiempo.

Pero no voy a alzar mi copa solo por ellos hoy. Estamos en septiembre y, como cada año desde hace casi más de diez, la selección española de baloncesto me hace sonreír, vibrar y emocionarme. Son un grupo con el que he crecido. Herederos de aquellos que ví sentado en las rodillas del padre de Jose, de Villacampa, los hermanos Angulo, Herreros, Ferran Martinez, Nacho Orenga, Alfonso Reyes... que luego darían pie a los que ahora son. Los que ganaron un campeonato del mundo de la mano del entrenador del Estu, de MI entrenador, que llevó al equivalente baloncestistico al Celta de Vigo a disputarle una final a cinco partidos de tu a tu al barcelona. Y el día siguiente a la muerte de su padre, con su estrella lesionada, planteo un partido en el cual hundió en la miseria a una Grecia que acababa de tumbar a Estados Unidos.
Ese equipo. El que al año siguiente sacó unas camisetas, idea creo que sacada a medias entre Nike, Felipe Reyes y Pau Gasol, donde decía " ser español ya no es una excusa: es una responsabilidad ". Un equipo que ha asumido como propios valores que son tan parte de mi carácter como de los suyos, que se reconocen en su trabajo, que es a la vez su orgullo y su dignidad. Que cuidan al compañero, que se apoyan los unos a los otros, que cuando tienen que agachar la cabeza lo hacen con orgullo y cuando tienen que sacar pecho lo hacen con modestia. Gente, que cojones, a las que da alegria poder señalar con el dedo y decir " son compatriotas míos", y que cuando vayas por el mundo alguien te pregunte si eres español, como ellos.
Así que bueno, a ver. El equipo está flojo. No hay entrenador. Falta un base. Pau está tocado y la filosofia del equipo se está perdiendo. Podemos estar asistiendo a los ultimos momentos de una epoca gloriosa, hecha por unos chicos que inventaron el baloncesto español. Mañana jugamos contra una Serbia que se crece, pero vamos a morir matando. Porque se pelea hasta el final, porque cuando esos chavales se ponen esa camiseta no juegan por ellos, sino también por nosotros. Y desde aquí alzo mi copa por ellos. Porque pase lo que pase, lo que han conseguido ya no se los puede quitar nadie. Y entre otras cosas, han conseguido mi reconocimiento y gratitud eternas.

Gracías, gente. Como dicen en Ucrania, " gloria a los heroes ".

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