lunes, 23 de julio de 2012

Un momento sobre Rammstein


Esta semana comenté con una coleguita recién conocida sobre mi relación con Rammstein, ese grupo que es tan parte de mi vida que, al igual que la S de sepultura, debería tatuarme su logo en algún lado. Quizás encima del pecho, quedaría bastante bien. Pero voy a parecer un maldito chaleco de parches con patas y eso no me mola.
A lo que iba. Hace poco descubrí que la canción " te quiero puta ", una versión de ellos, que siempre me había repugnado bastante con el tiempo he llegado a entenderla y disfrutarla. Tienen canciones, como Fruhling in Paris, Moskau, Ohne dich, Klavier, Mutter... que son de una delicadeza extrema, sensual, hermosa. Las palabras se deslizan como aceite sobre una maquina, acariciandolo, y cuando empieza el movimiento y el ruido sientes como algo más se mezcla con el ruido.
He aprendido a pronunciar alemán con ellos. A disfrutar de las pausas en la acentuación, de una silaba poderosa. Recitar. He encontrado sentimientos confundidos en mi, me he reconocido en sus canciones, me he perdido en las letras, en los mensajes, en los juegos de palabras. Ich tut dir weh. Muchas veces mi vida se ha podido definir por una canción de Rammstein. Muchas veces he sido una canción de Rammstein.

También ha aparecido gente importante en mi vida gracías a ellos. He comentado sobre canciones con una cierta persona, he leido referencias a uno de sus temas en una novela rusa, he polemizado sobre política y sobre el mundo viendo sus videoclips. He encontrado mi definición de militar en ritmos suyos, de mesianismo, de miedo. Al igual que hace poco una canción de Pearl Jam ( just breathe ) "contó" mi periodo de luto junto a mi hermano, " ich will " expresa perfectamente mi hambre. Hoy he ido a una piscina con los compañeros. Ahí sentado, leyendo 1984 y chateando por el móvil, he pensado en " liebe ist fur alle da ". No hay mejor explicación para el ambiente de chapoteos, jugueteo, tensión sexual mezclada con un entorno burgués, mientras yo saboreo el libro y me siento fuera del mundo.
Me doy miedo a mi mismo. Y probablemente por eso adoro y me repugna Rammstein. Porque es demasiado yo.

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