lunes, 30 de julio de 2012

Nadie quiere a un perro con petate


Hace un rato pensaba en que, diga lo que diga Souto, voy a seguir viajando con petate. Porque no es solo una pieza de equipamiento comoda y practica, sino también es parte de mi actitud ante la vida. Mi colega David Brr, todo un crá de la vida, se encuentra en ocasiones minusvalorado por su imagen. Es un tío en chandal. Yo, que soy un hombre que ha hecho carrera de tener mala imagen, me encuentro sorprendido al darme cuenta de que mi mala imagen es coherente con mi forma de ser, con mi actitud ante la vida y, en general, con mi ethos. Y me parece fantástico que guste a poca gente, porque precisamente yo presumo de gustarle a poca gente. Al menos la parte más interna de mi, esa parte a la cual le apetece hablar de religión comparada, de novelas sobre soledad y de la insoportable levedad del ser. Lo cual, no necesariamente tiene que ser algo malo.
Y sin embargo, a pesar de que casi nadie me comprenda y de los que me comprende solo unos pocos me quieran, ¡ que afortunado soy en cuanto a amigos ! No tendré una mano que agarre la mia para el camino, pero desde luego que no me falta quién la apoye en mi hombro y me abrace. Precisamente hace un momento he hecho firme proposito de darle las gracías a dos compañeros, una pareja, que si no fuera por ellos no habría podido superar lo que llevo de curso. Que está superado entre comillas, porque hoy me han llamado a capitulo por fallar en la prueba del salto vertical.
Pero bueno. Todo eso, si dios quiere, será parte de mi pasado a partir de mañana. A partir de mañana pondremos el contador a cero y dejaremos en casa la cuchilla de afeitar, los uniformes, muchisimas caras a las que desearía no volver a ver en mi vida y una serie de sensaciones, algunas buenas y otras malas, que durante muchas semanas me han ido dando forma hasta convertirme en una sombra. Y buceando dentro de mi, buscando esa capsulita donde te guardé para que nadie te hiciera daño, volveré a encontrarme. A encontrarme paseando bajo el sol y hablando de cosas insustanciales, disfrutando de un paisaje, soñando y sufriendo, añorando y recordando. Visitando ese paisaje extraño y lleno de misterios que es mi cabeza.
¿ Y como lo haré ? Con unos tenis de baloncesto, unos pantalones piratas, una camiseta de tirantes, una guerrera gastada o una chupa de cuero. Un gorro de lana por si hace frío por las noches, un libro y un mp3 ( ya lo conseguiré ), una camara de fotos. Unas ciertas ganas de vivir lo que leo y de leer lo que vivo, un camino que apunta a un abrazo y un abrazo que queda como piedra miliar, recuerdos a los que volver. Siendo historia, para ser leyenda, para ser mentira. Pero siempre, buen siervo si buen rey tuviera, con una sonrisa guardada que sabe a mar, los viejos olores pegados al paladar y mucha hambre de vivir.

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