jueves, 26 de julio de 2012

De militares y moral


A las buenas noches. Ultimamente ando a encontrarme al coronel Alamán hasta en la sopa. En el feisbu de compañeros, en enlaces de pagina que leo... cualquier día me lo encontraré por la calle y lo reconoceré, lo cual me resulta inquietante si tenemos en cuenta que hay días que no reconozco ni a mi hermana. También eso nos da una idea de cuanto me lo estoy encontrando.
Para ud, inocente lector cívil al cual el nombre del coronel no le dice nada, Alamán es uno de esos militares en el retiro que hablan sin pelos en la lengua. El susodicho coronel dice lo que mucha gente piensa y no puede/ no se atreve a decir. Y esta bien que lo haga, porque siempre tiene que haber uno que dé la cara para que las tortas tengan a quién apuntar.
Yo mi opinión, como de costumbre sobre temas de actualidad, me la reservo. Lo que si me produce una cierta incomodidad es como ahora bastante gente parece dispuesta a consultar la opinión moral de los militares, como si nos hubieramos convertido en gurús de lo recto. Yendonos a una media distancia en el tiempo y el espacio, la policia represora del regimen iraní son los " guardianes de la revolución ", mientras que las SS eran las " escuadras de protección ". Nunca es más terrible un cuerpo represor que cuando se cree investido de autoridad moral, pues todo medio es valido para alcanzar su fin, y la gente que habla con nostalgia y melancolía del franquismo debería recordar que, al igual que hubo Paracuellos, hubo Badajoces, y que si bien tuvo lugar una regeneración moral y economica en España fue en base, por un lado a la reconstrucción de todo lo que se quemó y en otro a que, como en toda Europa, el terror al bolchevismo impulsó avances sociales que permitieron el desarrollo de la clase media, garante natural contra una revolución obrera ( y si no, fijense lo que pasó en la Alemania nazi ).

¿ Que qué tiene todo esto que ver con los militares y la moral ? Pues que como dijera el gran D. Vicente Pons, lo que hay aquí dentro es lo mismo que hay ahí afuera. Si bien vamos un poco más lentos, debido a la estratificación profesional natural de nuestros empleos, no considero que nuestra moral individual sea superior a la que hay ahí fuera. En cuanto a la moral colectiva, esa es otra película. Precisamente debido a las particularidades de nuestra profesión, valores dignos de risión fuera de nuestro entorno son defendidos, alentados y mantenidos. Nosotros creemos ( o fingimos creer ) en el espiritu de sacrificio, el compañerismo, la valentia, el honor, y ejercemos presión social, rechazo e incluso ostracismo a quién se sale de la línea. A nivel colectivo, los militares defendemos un codigo que, a fuerza de machacarlo, termina convirtiendose en parte de nuestra vida personal.
¿ Eso nos da derecho a convertirnos en jueces de la sociedad ? Preguntenle a mi pobre madre. Lo que es valido para un entorno militar no es valido para un entorno civil, precisamente por la divergencia de nuestros sistemas de valores. ¿ Qué estaría bien que la sociedad adoptara algunas de nuestras actitudes ? Ahí tienen uds Alemania, un país que funciona militarmente. Cada vez que voy allí vuelvo con la sensación de que sí... funciona... pero lo que se pierde por el camino quizás no compense. Nuestra visión de conjunto hace que para los militares sea facilmente explicable aquello que decía mi abuelo de: si lo haces bien, lo haces para ti. Pero si lo haces mal, lo haces para todo el mundo. Ese grado de compromiso, de modestia y de implicación, tan bien citado por Calderón de la Barca, es correcto en un entorno castrense. Pero fuera de él la ambición es deseable.

Resumiendo, yo no considero que estemos capacitados para decirle a la sociedad lo que debe hacer. Y si lo hicieramos sería señal de que la sociedad se está yendo definitivamente a la mierda, porque los militares somos el garante ultimo del orden constitucional. En la antigua Roma existía la figura del Dictador. Cuando la situación se les iba totalmente de madre a los romanos se nombraba a un salvador de la patria por seis meses. Este podía hacer lo que quisiera sin ser responsable de ello y una vez terminado su mandato no se le podrían pedir explicaciones por sus decisiones. Fue en una de esas cuando Julio Cesar acabó con la republica, al ser nombrado Dictador Vitalicio. Así que no hace falta que os diga el veredicto que la historia nos da de soluciones tan radicales. Ahora bien, que para que una democracia funcione deben existir suficientes medidas de control, y que en ese sentido España cojea al no querer dar el siguiente paso de la transición, eso cualquiera que haya estudiado un poco de derecho puede verlo. O realizamos una reforma de la ley electoral, una reforma de la constitución y una reforma social profunda, o el chiringuito que se montaron la generación de Felipe Gonzalez, Polanco y Cia va a morir con ellos. Pero eso, queridos amigos, es una wish list y no una opinión política. Las opiniones políticas se las dejo a los que arreglan el mundo desde la barra del bar. Yo tengo otras cosas que hacer, como aprobar examenes y hacer instrucción.




No hay comentarios:

Publicar un comentario