lunes, 2 de julio de 2012

Frustraciones


Voy a dedicar un momento a hacer eso que tanto coraje le da a algunos colegas míos que haga. Algo que por cierto aprendí de d. Eva, que lo hace muchisimo mejor que yo. Mi psicologa o la antropologa son otras grandes maestras de este arte, que yo apenas practico a veces. ¿ De qué puñetas estoy hablando ? De la capacidad de analizarse desde fuera.
Muy bien. Tengo una situación hipotética o no tan hipotética en la cual deseo algo que no puedo tener. ¿ Realmente no puedo tenerlo ? Hagamos una estimación de costes. Mi capacidad para conseguirlo está intrinsecamente relacionada con mi capacidad para manipular a las personas y forzar situaciones. En el proceso de conseguir eso que deseo perdería el interés por él, porque lo que me atrae no es tanto el hecho en sí como el proceso que lleva a él. No consiste en conseguir un galón de sargento, sino en ir superando todas y cada una de las etapas hasta hacerme merecedor del susodicho galón. Pues esto es algo parecido.
Tony, te dedico este artículo.
Muy bien. Una vez hecha la estimación de costes y dado cuenta de que el camino más corto para conseguirlo es el que no quiero tomar, me queda una difícil decisión. ¿ Qué hago ? ¿ Renuncio a lo que deseo por una cuestión moral, fuerzo la situación y renuncio a mis principios ? En el caso del galón de sargento, hago trampas, tiro de enchufe...
Bueno, ya sabéis lo que pienso de la moralidad. Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros. Pero existe una cierta... imagen de nosotros mismos a la que debemos lealtad. No tanto por una cuestión moral como por una cuestión estética. Yo no hago trampas. Esto no es absoluto y si creo que es necesario hacerlas, las hago. Pero por regla general lo evito, porque no se me da bien y porque en mi ideario de mi mismo no está el hacer trampas. Así pues, forzar la situación está fuera de lugar porque, al igual que cuando hice los examenes suspendí las pruebas físicas, soy de la opinión que aquello que no me gano no lo merezco. Y si no lo merezco, no lo quiero.
Así pues, me toca asumir la frustración. Deseo algo que no voy a tener. ¿ Podría ? No puedo. Así es más fácil negarlo. ¿ Y como elimino la frustración ? Negando que exista. Es tan fácil y tan difícil como eso. La afirmación mediante la negación. Es una situación universal, no circunscribible solamente a este caso, sino a un sentido general. ¿ Me da lastima ? Claro que me la da. Por las oportunidades perdidas, por el sentimiento, por el hambre. Pero soy lo bastante honesto para saber que el tiempo pone todo en su lugar, que la vida te compensa de otras maneras y que, si no puede ser, no puede ser. Y además es imposible. Así que me encojo de hombros, silbo alguna canción interesante ( ahora tengo " the man who sold the world " de nirvana ) y sigo mi camino. Como le decía hoy en broma a sita Alina, voy a dejar de tener amigas. Pero qué más da ? Lo unico que sé es que estoy encantado de haberme conocido. Y seguro que vosotros también.

Un saludo. Portaros mal
Sr Ale

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