martes, 31 de julio de 2012

Sobre prejuicios y disciplina mental


Hola buenas. Andaba dandole vueltas a una historia de esas con las que me entretengo mientras como pipas y observo el mundo. Metaforicamente hablando lo de las pipas. Una historia quizás de conformarse o quizás de que a falta de pan buenas son tortas. O que uno debe besar muchas ranas para encontrar un principe.
No lo sé. El caso es que me preguntaba, ¿ qué tengo yo contra determinada gente ? Recordé la historia aquella con sita Vero en que me acusaba de tener prejuicios y permitir que esos prejuicios empañen mi criterio. Y tenía razón, claro. Ahora bien, ¿ qué pasa con mis prejuicios contra la juventud ? ¿ Qué tengo yo en contra de los niñatos ?
Pues justo se me ha ocurrido y por eso lo escribo. A mi lo más bonito que me han dicho nunca me lo dijo la pequeña saltamontes, esa chavala brasileña tan chiquitita a la que casi todos conocéis. Grande Karen, grande. La pequeña saltamontes me dijo una vez que lo que más le gustaba de mi era que yo era " un niño cuando quería, pero un hombre cuando debía. "
Pero yo no pude elegir. A mi nadie me dijo " oye campeón, ¿ quieres pasar de todo y ser un irresponsable o dar un paso al frente y hacer las cosas como deben hacerse ? ". No había nadie más y yo tuve que ponerme al frente. Mi abuelo me quitó las ruedecitas de la bici y me dijo: puedes llorar lo que quieras, pero eso no va a hacer que las ruedas vuelvan. Así que aprende a pedalear sin ellas o deja la bici.
Y a mi me gustaba esa bici. Demonios como me gustaba. Y me gustan. Así que yo no pude elegir, y quizás por eso esté por definición en contra de los niñatos. Entiendo a nivel intelectual que haya gente para la cual la vida sea cogerse un morazo, quedar con unas pibas e irse de fiesta. Lo entiendo, conozco sus motivos y puedo analizarlo. Pero a nivel emocional... ah no. Si van a ser parte de mi vida, y por desgracia para ellos y para mi algunos van a serlo, vamos a tener que poner algunas normas para compartir espacio común. O yo paso de espacio común.
¿ Qué soy un bastardo filonazi ? Vaya gracías. Y también soy bastante guapo con perilla, ¿ verdad ? Lo siento señores, yo no vine al mundo a hacerles felices. Ninguno somos perfectos. Pero por mi parte, cuando veo a alguien haciendo cosas que me parecen fuera de lugar me pregunto... ¿ sabrá cambiar de marcha y ser un hombre cuando tenga que serlo ? Algunos de mis compañeros sí y por eso me alegro de que estén ahí. Me gusta la gente que sabe estar cuando tiene que estarlo. Pero otros no. Y quizás porque soy un cabrón filonazi, o porque estoy peleado con la semantica, para mi ni todo el mundo es gente, ni todos los seres humanos son personas. Y esa gente que cuando suenen los clarines no vaya a ser capaz de ponerse en pie, dar un paso al frente y ponerse a funcionar, por mi pueden volver al jardín de infancia o al parque de botellón. Porque yo conmigo no los quiero. Y ojo, no los miro por encima del hombro. Como ya dije antes, a mi nadie me dio a elegir si quería disciplinarme a tope. O quizás si lo hicieron, cuando me quitaron las ruedecitas. Quizás si habría podido olvidarme de la bici y seguir con mi vida. Pero en esa elección ya dije al mundo lo que yo era, soy y espero seguir siendo.
¿ Y ustedes ? ¿ Qué sois ?

No hay comentarios:

Publicar un comentario