sábado, 28 de julio de 2012

Tan facil y tan extraño


Sabes que estás yendo demasiado a un sitio cuando, tal y como te acercas a la barra, el camarero te pone lo de siempre y te saluda con una sonrisa, sin necesidad de decir nada. Automaticamente le devuelves la sonrisa, pagas lo de siempre y te vas a tu sitio. Sí, te das cuenta asustado, empiezan a conocerte en este sitio.
Y es que podría ser una rutina la que tienes, sin darte cuenta, en la cual un fin de semana sucede a otro igual que una semana sucede a otra. Entre semana clases y entrenamiento, en algún hueco quedar con algún compañero, por las noches internet o videojuegos. El sabado por la mañana piscina, luego quizás ir a Coruña o descansar o estudiar. A la noche A Toxa, tu ebook, Pantera, tus coca colas. La gente que empiezas a conocer de vista y que ellos te empiezan a conocer. El domingo descanso, limpieza, videojuegos.
Es tan fácil... y no es ni siquiera desagradable. Pero no. Estás hecho para volar. Tu natural desconfiado te hace inquieto, nomada. Ya casi habías confirmado tu piensa mal y acertarás pero... no. Dicen que el perro escaldado rehuye el agua y no le faltan razón. Te sorprendes al darte cuenta de que puedes mostrarte, sí, pero a la vez te mantienes esquivo, distante, inaccesible. Y también te das cuenta que llevas unos días conteniendo el aliento, expectante, y que te asusta el cambio de marcha que viene ahora. Sabes que durante un tiempo estarás desorientado y cuando por fin te vuelvas a encontrar a ti mismo, puede que no te gustes. Tienes que hacer las paces con cada una de tus facetas y entender que, aunque a veces pienses o hagas cosas que te parezcan aberrantes, monstruosas, absurdas o ridículas, siguen siendo tan parte de ti como aquellas de las que estás tan orgulloso y que tanto te ufanas en mostrar. Dejate llevar. Y recuerda que aunque parezca complicado, en verdad es muy sencillo.

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