martes, 24 de julio de 2012

Compañeros de banco


Hoy me ha pasado una cosa curiosa. Como me han dicho alguna vez " ay... si nos hubieramos conocido en otras circunstancias ". Hoy he estado charlando con un compañero con el que tengo muy buena relación y ha estado bien. Y me he quedado pensando que, si en vez de conocernos ya con una edad y una vida en lo alto nos hubieramos conocido de pibes, probablemente podriamos ser grandes amigos. Pero hay una distancia en cuanto a experiencias vividas, en cuanto a expectativas de lo que nos queda y en cuanto a actitudes que no se puede salvar.
Y sin embargo no me parece mal. Supongo que una de las cosas que estoy aprendiendo este curso es a asumir lo de las relaciones circunstanciales. Siempre he hablado de que las amistades en Marina son como aquel verso del Alcalde de Zalamea que creo recordar decía: " dura el amor del soldado una hora / y con Dios, señora ". Y a veces una mano en el hombro un momento o un amor de una hora es justo lo que necesitas. Y nada más. Tampoco hay que ponerse demasiado transcendentales y esperar que cada colega que encontramos en el camino sea nuestro amigo para toda la vida. A veces, ese desconocido con el que coincides en el tren camino a algun lado te ilumina, te da sabios consejos, comparte contigo y esa hora o ese par de horas te cambian la vida. De eso trata " antes del atardecer ", una de mis peliculas favoritas. Y es un tema que no estaría mal que todos dedicaramos un momento.

Sobre todo porque, al contrario que la mayoria de la gente, yo vivo con una consciencia grave e intensa de la muerte. No soporto dejar cosas a medias y por eso cuando quiero ver o conocer a alguien intento hacerlo para ayer. Aún así tengo que darme una tregua, pulsar el botón de pausa y respirar. Y recordarme a mi mismo que, si no lo hacemos hoy, pues oye, mañana. Y si no pues tampoco sería tan importante, ¿ no ?
Disfrutad de la gente que aparece en vuestro camino aunque sea un ratito e intentad hacer lo mismo por ellos. Yo hoy creo que he ayudado a este compañero mío. Tenía el cuerpo pidiendole genocidio
( algo que toda persona mayor de 30 años implicada en educación tarde o temprano siente ), y yo conseguí quitarle un poco de hierro al asunto y hacerle sonreír. Solo con eso, ya doy mi día por bien vivido. ¿ Y uds, buenas personas ? Seguro que podéis hacer lo mismo por alguien. Un abrazo y portaros mal

Prosi

No hay comentarios:

Publicar un comentario