martes, 23 de octubre de 2012

Un D. Prosi en la Graña 10 ( Stolz )


Es algo que voy a recordar siempre. Cuando hacía el curso de marinero, cuando haciamos instrucción militar o educación física y yo sentía que no podía más, apretaba los dientes, murmuraba " stolz " ( orgullo ) en alemán y seguía adelante. Porque otra cosa no tendré, pero orgulloso soy un montón.

Es trampa, claro. Cuando eres rubio con los ojos azules ser arrogante es muy fácil. Casi parece que tienes que serlo. Si te quedas callado, estás callado de forma arrogante. Si gritas, estás gritando de forma arrogante. Así que, ya que tienes que ser algo, hazlo bien. Hoy he hecho una exposición y muchos compañeros me han felicitado. Otros no lo han hecho, resumido en uno de ellos porque " eres bueno y lo sabes ". Bueno, no tiene sentido negarlo. Hay muchas cosas que no se me dan bien, pero otras sí y la falsa modestia no va conmigo. Me parece más honesto reconocer que se me da bien.
En cambio otras cosas, como remar, no se me dan bien. Entonces es cuando entra en juego el orgullo. Estos días he visto a compañeros míos quejarse porque tienen examenes, quejarse porque tienen que correr, quejarse por... hace no demasiado tiempo comenté que decía Rabanal, grande, que él no concibe que un militar se queje. Como contrapunto a esa afirmación he escuchado que el que no llora no mama.
No, señores. El que no llora no mama no. Porque al que llora, no se le escucha. Sin embargo al que aguanta estoicamente lo que le echan, el día que levanta la voz se le escucha. Porque se le debe escuchar. Porque se ha ganado el respeto de sus superiores y compañeros mediante su resistencia, una virtud militar entre otras.
Esta no es una vida fácil. Hoy un compañero me acusó de ser demasiado duro, porque respondí a un compañero que lamentaba haber suspendido un examen " pues ya sabes para el próximo ". Pero no era una acusación, era un consejo. Me salió perfectamente natural, sin crueldad. Yo considero que todos podemos y debemos dar más. Ese es el orgullo. La satisfacción de haber hecho todo lo que podías, de haber dado todo lo que tenías y de haberte respetado a ti mismo. Luego si obtienes resultados o no ya es secundario. Ojalá obtener resultados, pero tu primera obligación es para contigo mismo. Tu eres tu primer juez. Y si tu estás en paz contigo mismo, lo demás ya irá viniendo. Uno no puede vivir con miedo de los examenes, con miedo de los profesores, con miedo de... con miedo de la vida. Uno debe vivir con tranquilidad, con esfuerzo, pero con orgullo. Apoyandose en aquellos que sabes que mereces que te apoyes en ellos y compartiendo con los que te merecen y los mereces. Decía el brigada de deportes de la Escuela, D. Roberto, que solo si estamos un paso por delante de nuestros subordinados conseguiremos su respeto. Eso lo llamo yo " respeto mediante la excelencia ". Excelencia en el trato, en los conocimientos, en la capacidad. Pero sobre todo excelencia en la actitud. Para que cuando nos vean o trabajen bajo nuestras ordenes sientan orgullo y le digan a su compañero " ese de ahí es mi jefe. Una maquina ". Y nosotros podamos decir lo mismo de ello.

Orgullo, señores. Para desfilar con chuleria, para llenar el uniforme cuando te lo pones, para compartir un abrazo recio. Para felicitar a tus compañeros y presumir de ellos, como espero ellos presuman de ti. Stolz.

P.D: Dedicado a D. Victor, poderosa inspiración, y a doña Patri, orgullosa dama.

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