martes, 23 de octubre de 2012
Sobre piratas y corsarios
Llevo desde el viernes inquieto con una incognita que no acabo de despejar. No, no es que me aburra, es que necesito algo para evadirme de mis multiples compromisos, estudios, entrenamientos y frentes abiertos. Y cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo mata moscas.
Veréis, el finde llegué a la conclusión de que una compañera mía no me gusta. Eso no es raro. La mayoria de mis compañeros no me gustan. Desde que llegué y empecé la especialidad muchos de ellos me parecen falsos, egoistas, banales, infantiles y profundamente desconocedores de lo que la palabra honor significa. Lo cual ( lo siento Ivan ), no es ninguna novedad con respecto a lo que siempre he pensado de los escribientes.
Ahora bien, este caso concreto me llamaba la atención. Una chica con la que charlo, me río... ¿ qué tiene que me resulta tan malo ? Aparte de que se lleve bien con una persona que repugno - y ella también -, lo cual me hace desconfiar de todas sus demás relaciones. ¿ Cual es el problema ?
Os voy a poner un ejemplo fantástico. En la edad de oro de la navegación a vela, cuando las fragatas, navios de línea y toda la pesca, existían dos tipos de barcos " delincuentes ". Los corsarios eran barcos que pedían una licencia a una potencia de la epoca ( francia, holanda, gran bretaña... ) y se dedicaban a apresar mercantes y barcos enemigos de dicha potencia. Por supuesto, con fines lucrativos, claro. Era un negocio peligroso, pero un negocio que daba mucho dinero.
Por otro lado teniamos a los barcos piratas. Estos eran buques que se constituían curiosamente bajo principios democraticos ( toda la tripulación obedecía al capitán en combate, pero para las demás decisiones se hacían a mano alzada ) y que, bajo fines tan idealistas, lo que perseguían era enriquecerse. Como podemos ver, ambos tipos de buque compartían una cierta actitud ante la vida y el dinero ajeno, pero mientras que en los corsarios hablamos de puro interés materialista, en los piratas añadimos un cierto toque idealista, que es lo que los hacía tan repugnantes para los gobiernos de todos los paises.
¿ Qué por qué os cuento esto ? Bueno, yo no me fio de la princesa. Eso ya lo sabéis todos, ella la primera. Pero puedo entender a la princesa. La princesa es una pirata. A su estilo y manera mantiene un codigo de honor - de honor pirata -, que se salta en cuanto le conviene, claro. Sin embargo se mantiene fiel a si misma y eso puedo respetarlo. En cambio, mi otra compañera es una corsaria. No tiene codigo ninguno más allá del interés personal. Y eso me cuesta más respetarlo. Es curioso que para ser un relativista y una persona que defiende no creer en gran cosa, sea un tonto tan romantico en algunos aspectos. Pero por supuesto, mi romanticismo no me impide ser un cínico cruel y despiadado cuando me conviene. ¡ Faltaría más ! Todo esto viene a cuento del uso que se hace de los ojitos y como, en mi empresa, muchas veces ser mujer te permite derechos a los que los hombres no podemos - ni debemos - aspirar. Mientras que una compañera lo consigue a cuchillo descubierto y todos sabemos de que va, la otra es del tipo bilioso, que se ofendería si alguien le dijera algo. Es el enfrentamiento entre el respeto a uno mismo y el cariño que se tiene uno y la falta del mismo.
Al fin y al cabo, todo se reduce a que bandera enarboles en el asta. Y que signifique esa bandera para ti.
Sr Ale
P.D: Hoy he dado mi primera conferencia conjunta. Ha estado bien, me ha gustado... he sido vampirizado por mi compañero, por tonto. Poca aptitud para trabajar en grupo he mostrado; tendremos que mejorar esto.
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