sábado, 27 de octubre de 2012
Confesiones y heroes
Hoy he conocido a un heroe. O quizás hace mucho que lo conozco. Es curioso como, una vez uno desdeña sentimientos e impresiones personales, a la gente se la ve venir muy facilmente. O quizás será que yo tengo ese talento y, como se me da bien, me resulta facil. Pero hoy estaba charlando con alguien a quién tengo la suerte de conocer y me ha contado una historia impresionante. Una de esas historias sobre las que se hacen peliculas y se escriben libros, pero que para él fue solo una parte de su vida.
Que curiosos somos los españoles. Que capacidad tenemos, los que estamos realmente bien criados y os vais a joder pero tengo el orgullo de contarme entre ellos, para la humildad. Para conseguir grandes cosas sin darle importancia, porque era lo que teniamos que hacer. Así, mientras que otros paises han hecho un " valley of death " de la mierda de carga de la caballeria ligera, nosotros fuimos los primeros en dar la vuelta al mundo con una porqueria de barquito y eso no lo sabe nadie. Por eso Cervantes está enterrado en un convento y no lo sabe nadie, mientras que Victor Hugo tiene un mausoleo.
Volviendo a mi compañero, es un poco triste la sociedad que hemos creado. Tampoco es que sea nuevo de ahora, pero en otro tiempo por lo menos aspiramos a la grandeza. Hoy ya hasta esa aspiración se ha perdido y dejamos que mediocres, cuyo unico talento en la vida es su egocentrismo y su facilidad para alzar la voz y gritar más que nadie, nos impongan lo que debemos ser y hacer y hablen por el grupo. Nos identifiquen. La masa siempre ha sido masa, de tal forma que creo que fue Ortega y Gasset el que dijo que la inteligencia de un grupo es inversamente proporcional a su tamaño. Y aún así... y aún así, debemos optar a algo mejor. Porque por lo menos en mi trabajo existe una asociación clara de roles y cometidos y yo considero que debe liderar el que sirva de referente. No el que crea que sirve o el que piensa que... no. El que los hechos y la experiencia demuestren que sabe actuar, que es seguro de si mismo, competente, hábil e inteligente. Que sabe evaluar situaciones y extraer conclusiones, que sabe respetar y hacerse respetar, que da vida al grupo. Que comprende que la suma de sus miembros no es lo mismo que cada uno por separado, a la vez que un grupo es tan bueno como el peor de sus miembros.
Me siento extraño. No estoy acostumbrado a que gente a la que admiro me abra su corazón y no sé muy bien como reaccionar. También es verdad que entre hombres esa situación es muy violenta, pues nos han educado en la cultura del silencio y el estoicismo. Sin embargo, a pesar de que nos riamos de nosotros mismos y que hagamos como que no nos importa, nos importa. Y me alegro, mucho, de haber descubierto ese aspecto de alguien a quién yo ya sabía que se podía admirar. Que suerte tengo a veces, coñe.
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