domingo, 14 de octubre de 2012

Adios Lisboa


Vano fantasma de sombra y de luz. Te pierdes por la popa y me pregunto, ¿ fuiste real ? ¿ Lo somos acaso alguno de nosotros ?
Ciudad entre Estambul y Barcelona, cuestas imposibles, casas derrumbadas, gente de todo tipo, color y espacio, idiomas mezclados, acentos imposibles. Nunca un puerto de río me supo tanto a mar. Edificios modernos y musica por todas partes, miradores, juventud, color. Centros comerciales en edificios decimononicos, calles en angulo recto, adoquines en el suelo, azulejos en las paredes. Una ciudad que crece sobre la tierra, no que se construye. Un espíritu que no nace, sino que surge de una fusión imposible.
Lisboa, tierra de recuerdos. Deja curtir a minha tristeza. Esa mano que aprieta la mía, disfruta del tiempo presente. Esa gran frase... " somos personalidades hechas en serie ". Mis cascos con Manowar en la Praça do Comercio y el sabor del río. Tantas luces desde el mirador y hablar sobre hípica. ¿ De verdad estás aquí ? Casi no me lo puedo creer. No sé si me lo quiero creer.
Mañana todo volverá y por la popa Lisboa se perderá, envuelta en niebla, otro recuerdo del que solo quedarán las fotos y estas palabras. Y las sensaciones. Las iglesias, los almacenes junto al río, los bares del barrio alto y cantando Wonderwall, tan cerca y tan lejos. Esa borrachera con Fabian, el psiquiatra mexicano, mientras las niñas de la habitación intentan participar y nosotros seguimos a lo nuestro. Y sobre todo, esa sensación de estar haciendo lo que soy, de vivir como siento, de soltarme la correa y ser yo. Un fin de semana que empezó con un concierto de Manowar, Nico y Silvia, siguió con once horas de bus y una chica maravillosa y se hundió en los idiomas, los paisajes, los sonidos, la vida.
Como lo necesitaba. Como lo necesitamos. Beber luz para poder caminar por la oscuridad, sacar la cabeza del agua, respirar y volver a hundirla. A por ello. Así sí. A por ello.

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