jueves, 18 de octubre de 2012
La palabra escrita
Ayer en una conferencia me enteré qué, según Goethe, la palabra hablada es la palabra " real " y todas sus otras formas, como las cartas o así, no son más que herramientas al servicio de esta. La verdad que a mi me encanta el sonido del alemán, la entonación, la acentuación... pero eso no quita que, sin tener derecho alguno para ello, esté moderadamente en contra del amigo Johann Wolfgang. Y para ello voy a citar a otro autor, Patrick O'brian, que en una de sus novelas pone en boca de un personaje: " si quieres conocer a alguien, lo mejor es leer algo que haya escrito ".
Porque comparto esa idea. Existe un espacio para la reflexión en la carta o la palabra escrita que muchas veces se nos pasa cuando hablamos. Podemos borrar, tachar, leernos y seguir. Cada genero escrito tiene sus carácteristicas, como ya demostré en cierto momento cuando le discutí a una amiga si un e-mail o una carta eran tan diferentes. Que lo eran y lo son. Soy un condenado escritor de cartas de papel, por si no lo sabéis, pero es que maldita sea... las cosas realmente importantes deben ser hechas con tiempo y cariño. Aunque algunas tengan de importante solamente el concepto de desafio.
Ahora bien, llevo unos días que leo y no entiendo. Son referencias muy oscuras, demasiado, o demasiado vagas. Una frase o tres no contienen información suficiente para hacerse una composición de lugar. Y mientras la vida sigue y vamos navegando, examenes, instrucción,... bueno, vamos a seguir viviendo. Pero con un ojo puesto, así como quién no quiere la cosa, en las gotas de sangre que van cayendo del corazón de cierta persona. A ver si la palabra escrita se muestra tan expresiva como suele, en el amplio sentido de su sonoridad y extensión.
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