sábado, 9 de junio de 2012
La optica de los prejuicios
Estoy contento, fijese ud. Me gusta. He ido a la barbacoa un poco por el compromiso y estoy molesto con mi primo. En verdad me apunté porque no tenía ningún plan en especial para este finde y la idea parecía buena, hablar con gente con la que no suelo hablar en el ambiente escolar y despejarme. Sobre todo me molaba la idea de invitar al personaje de mi primo, presentarlo en sociedad y que todos nos riéramos un rato con el contraste entre este hombre y yo. Pero no ha podido ser. Lo que me molesta de esta situación es que le he mandado sms, le he llamado... y no se ha molestado en dar señales de vida. Es algo que me molesta particularmente, aunque es una manía estúpida mía. Me parece una falta de respeto, si hay alguien intentando comunicarse contigo, devolverle silencio. O sea, quién sabe si le estaba llamando para decirle que me había tocado la lotería y quería invitarlo. ¿ Eh ? Pues ya ha perdido la oportunidad de su vida.
Volviendo al tema de que me lo he pasado bien, la verdad es que ha sido muy interesante. Hemos charlado de cosas guapas, he vuelto a ver a gente a la que hacía mucho que no veía, he conocido un sitio, me he reído muchisimo. Y en un momento dado, analizando una situación, he sacado una conclusión curiosa. Los prejuicios, esa herramienta de nuestra psicologia que la cultura popular desprecia y yo considero útil, son un problema al dar demasiada información complementaria. Es decir, un prejuicio es algo parecido a un objeto en programación. Tienes una definición y bajo ella una serie de relaciones, caracteristicas, funciones... todo agrupado bajo un mismo epigrafe. Pero esas funciones suceden automáticamente, más allá de nuestro control. Poniendo un ejemplo, si tenemos un prejuicio hacía los insectos, definimos una serie de características que nos dan uan serie de reacciones e interaciones. Entendemos que los insectos, cuando ven comida, van a por ella. Y esa " función " nos hace reaccionar en función a ello. Habrá veces que el que vayan a por comida nos moleste y veces en las que no, pero siempre esperaremos que vaya a por comida.
Y eso es erróneo. Cualquier táctica en la vida debe ser lo bastante flexible como para permitirnos adaptarnos a situaciones desconocidas, por tanto debemos evitar asumir los prejuicios como algo fijo. Hoy me he encontrado con una circunstancia en que mi mente ha ido más rápido de lo que debiera y ha sido interesante observar esa reacción. Cuando tenemos prejuicios tendemos a ver el mundo a través de ellos y es importante saber cuando ponernos esas gafas y cuando dejarlas de lado. No consiste en eliminar los prejuicios. Como toda definición genérica, tiene su utilidad a la hora de hacer simplificaciones. Dependiendo de la distancia y la perspectiva, usaremos una lupa o un telescopio. Pero no podemos dejar que ni uno ni otro nos hagan olvidar el hecho de que lo que estamos observando varía, tanto por nuestra capacidad como observadores como por la herramienta que usamos para ello.
Portaros mal. Se os echa de menos :-) Un abrazo gente ! Chauu.
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