domingo, 24 de junio de 2012

Dependientes de la dependencia


A las buenas tardes señores. Me siento particularmente vegetal, malditos domingos de Dios. El caso es que hace un rato ha tenido lugar una escena un tanto violenta que me resulta chocante porque, bueno, es parte de nuestra cultura. Hablo de la necesidad de que alguien dependa de nosotros.
Es culpa del catolicismo, claro. Toda esa imaginería del cristo resucitado, que se sacrifica por los demás, convierte en virtud algo que ya planetó Nietzsche, no es más que una hipertrofia del desarrollo personal. Consideramos que nos satisfacemos y nos realizamos a través de las acciones de otros, y eso no solo es enfermizo sino diabólico. Ahí tenemos a esas madres cuyo mayor sueño es que sus hijas salgan en la tele, o esos padres que empeñan su alma en que el hijo les salga futbolista.
¿ Para qué ? Para llenar esa frustración personal, para conseguir por medio del hijo lo que ellos quisieron y no pudieron.
Pero ese es un ejemplo muy extremo. Existe otro ejemplo más de andar por casa y seguro que todos conocemos montones de casos. Ese novio que necesita que ella le llame. Esa novia que tiene a un tío al lado para ver la tele. Es una forma de dependencia en la cual necesitamos de la otra persona para sentirnos plenos. Parte del miedo a estar solo y de una profunda desafección de uno mismo. No nos queremos. No nos respetamos. Y al final terminamos creando relaciones viciadas, debiles y frustrantes.
Ya alguna vez he dicho que puede ser un poco nazi, pero yo considero que uno debe desarrollarse al máximo de sus posibilidades. Eso incluye a tu pareja, a tus amigos, a tus familiares. Tienes que aspirar a relaciones que te permitan crecer, ser más, ser mejor. Si tu madre te dice " no friegues, ya lo hago yo ", siendo muy extremo, está sobreprotegiendote. Y el día de mañana, cuando tengas que fregar solo, no sabrás. Que tu pareja, tus amigos, tus familiares, sean un apoyo en tu vida, un complemento. Pero, desde mi punto de vista, la frase " no puedo vivir sin ti " da miedo. Mucho. Poniendo un ejemplo personal, cuando le decía a Karen en plenos arranques de romanticismo pasteloso " no sé que haría sin ti " ella solía contestarme " lo mismo que hacías antes de conocerme, idiota ". Y tenía razón :-P Así que vamos a intentar evitar colgar demasiado, ni de nada ni de nadie. Y un abrazo, personajes !

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