viernes, 29 de junio de 2012

Gracías a la vida


Buenas noches, piltrafilla. Aquí donde me ves, ya han pasado dos años. ¡ Quién lo diría ! A veces el tiempo parece que va lento como una oruga y a la vez va rápido como un borrón. Hoy he tenido una mañana interesante, una tarde fantástica y una noche maravillosa. Quién lo iba a decir.
Este es un día. Como otro cualquiera, solo una fecha en el calendario. De hecho ni siquiera estoy muy seguro de que fuera hoy. Siempre se me ha dado mal precisar el día exacto, soy más bien de una zona estimada. Sin embargo, esta semana ha sido muy larga y muy dura. Han pasado muchas cosas. He tenido demasiados subidones y bajones emocionales. Estoy cansado. No solo fisica sino sobre todo, emocionalmente. Te echo tanto de menos.
Y sin embargo estoy contento. Hoy volví a ver a Giovanna, a la que hacía años que no veía. Te habría gustado esa chavala. Tiene parte de esa vitalidad infinita que tienes tu. A veces me recuerda a ti en esa fuerza tremenda que tiene. Me presentó a un colega suyo y pasamos una tarde muy guapa hablando de montones de cosas. Por la mañana también estuvo bien. Y luego por la noche Rabanal me lió para que fuera al cumpleaños de Julio. Como me gusta ese chaval. Puedo hablar con él de cosas que surgen de mi mente sin molestarme en pasarlas por un filtro, simplemente dejando que mis ideas se encadenen y fluyan, libres como la sangre.
He estado pensando mucho en ti. Y creo que la unica forma de ser honesto conmigo mismo, de serte fiel, es hacer lo que digo. Celebrar la vida, hacer del mundo un lugar mejor para la gente que me aporta en algo. Honrar tu memoria siendo alguien de quién te puedas sentir orgulloso. Llorar no me va a ayudar. No me va a hacer estar antes contigo. No. Aunque suene egoista, tengo que seguir adelante. Te llevo siempre conmigo, porque tú eres yo. No tengo sentido alguno sin ti. Y asumir eso, que parece una chorrada, me ha llevado muchísimo tiempo. Pero eso no es malo. No tengo que volver a un imaginario pasado utópico en el cual yo hacía lo que quería. No. Tengo que trabajar con lo que tengo, desarrollar mis capacidades y asumir que, si bien ya no estás tu como motor de mi existencia, lo que me diste es suficiente para mantenerme en funcionamiento mientras surja otra causa, otro motivo. O me lo invente.

Decía Isaac Newton que él no era un titán, sino un hombre que se apoyaba en los hombros de gigantes. Yo comparto eso. Soy lo que soy por mi abuelo, por mi madre, por mi hermano. Por los que me han hecho. Pero también lo soy por Deivid, por Paquito, por Araujo, por Vicen, por Karen, por mi hermanita alemana, por Luz, por Élena, por David el Gitano, por el Luichi, por Raya, por Pinar. Por tantos y tantas, algunos buenos, algunos malos, pero todos importantes. Y porque tengo los ojos abiertos y el corazón en la mano, y porque me dejo empapar del mundo y de la vida. Por Brasil, por Alemania, por Republica Checa, por Turquia, por Bulgaria, por Grecia, por Italia. Por España de punta a punta. Por lo que he vivido y lo que viviré, los pecados que he cometido y lo que cometeré, las sonrisas que me bebo y los abrazos que me envenenan. Por las lagrimas que no derramé. Por todo lo que me disteis y todo lo que os entrego, por haber sido y por ser. Gracías. Gracías y en tal día como hoy, alzo mi copa por ti, enanillo. Porque tu eres lo más grande que me ha dado la vida nunca y siempre estás conmigo. Gracías.

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