martes, 5 de junio de 2012

De mochilas y heridas


Decía mi colega Raya, de glorioso recuerdo, que todos nosotros acumulamos cosas en la mochila de nuestra vida, y que a medida que esa mochila se va llenando va pesando más y más. A pesar de que entiendo lo que me dice, no lo comparto. Yo tengo un album de fotos de momentos, pero suelo viajar bastante ligerito de equipaje. Mi gente es aquella que comparte cosas conmigo, pero no permito que nada se quede el tiempo suficiente en mi vida como para impedirme salir corriendo si hiciera falta. Quizás hago mal en eso.
Lo que sí tengo son heridas. Justo he pensado si tendré alguna más de las que me merezco, pero ese es un pensamiento infantil e inutil, llorica. Decía D. Carlos que la mejor escuela era la Esengra. ¿ Por qué ? Porque era donde había estado él. Es decir que el tiempo presente es el mejor, siempre. No tengo ni más ni menos heridas de las que me merezco, sino las que fueron necesarias para hacer de mi el tipo que ahora soy. Con mi montón de defectos y mis sorprendentes virtudes que equilibran el conjunto.

Ahora bien, reflexiono sobre esto porque hay una herida partícularmente importante. Una herida necrosada. Es un agujero dentro de mi, un trozo de piel muerta. Con las heridas necrosadas sucede una cosa curiosa. O se corta y extirpan, o envenenan todo el terreno que tienen alrededor. Yo estoy un poco muerto por dentro y sé que tendré que cortarlo, por más curas que le haga, más drogas que tome ( drogas emocionales, por favor :-P ) y más parches que me ponga. Es curioso. Hay una figura en las novelas que estoy leyendo, el Shield Anvil, que es el equivalente fantástico de un capellán castrense. Su misión es acompañar a los combatientes y darles su última bendición, sin juzgarlos, y acoger en su interior sus almas, de forma que vayan directamente con su Dios. Es un concepto inquietante, el de alguien que perdone sin juzgar, que acoja y proteja. Quizás sea lo que yo necesito, aunque sé que lo que de verdad necesita mi herida es un cuchillo. A ser posible al rojo vivo.

¿ Qué por qué precisamente hoy pienso en esto ? No sé. Esta tarde he estado charlando con una chavala que venía a venderme un seguro. La chica estuvo en Cádiz. Me lo contó por darme palique y empatizar, uds sabéis como son estas cosas de las técnicas de venta. Pero la chica lamentaba que estuvo diez días en Cádiz y solo hizo ir a la playa y de fiesta, y que no conocía nada. Me comentó de chicos que conoció allí, " Choni " y demás nombres que sonaban a Salsa Rosa. Tan chocante me resultaba, que le dije " señorita, me parece que ud y yo salimos por ambientes muy distintos ".
Y es curioso. Yo nunca me he pegado unas vacaciones de diez días con mis amigos por ahí, de playa y fiesta. No sé lo que es eso. Antes, mientras fregaba los cacharros, pensaba que tengo compañeros y amigos que sí han hecho eso. Mientras que yo, en cambio, he tenido una familia. Y ahora estoy libre y me siento extraño. El otro día estuve en el concierto de Sauca y Santana, que es un tío de categoria, me comentaba que se me veía feliz. Resulta curioso que te digan eso, ¿ verdad ? Como si no fuera normal verte sonreír o contento. Pero es así. Paso doce horas al día intentando ser serio, formal, profesional... y luego cuando salgo y me quito la careta me cuesta cambiar de marcha. Por eso espero los viajes para escaquearme, para liberar esa parte de mi que durante el tiempo normal está latente. Para drogarme, olvidando el dolor, la ausencia, el sinsentido. Quizás yo no tenga una mochila llena de cosas, pero tengo heridas. Eso no me hace ni más ni menos que nadie, pero en momentos como hoy, después de charlar con esta chica, me siento extraño. Como cuando fue el ascenso del Cádiz y todo Dios lo celebraba y yo no sabía que hacer. Como un hombre al que nadie le ha enseñado lo que es el color azul y de repente, ya adulto, se encuentra con que a todo su alrededor la gente habla de cosas y ve cosas y... y él no entiende nada.

Bueno. Ya iré aprendiendo :-) Como tantas otras cosas, poco a poco. Poco a poco.

1 comentario:

  1. Que sepas que shshahshdashdhaskasdjd, ahora me entra todos los días una curiosidad enorme por leer tu blog, cosa que no me desagrada para nada, pero me siento como cotilleando en tu vida.
    Esta claro que no siempre puedes compartir los pensamientos de los demás pero los puedes utilizar para llegar a entender esas situaciones que como bien dices no has vivido.
    Eres un tío sencillo como pocos, una persona que es capaz de ser feliz con su libro y una buena tarde mientras otros (yo sin ir mas lejos) necesitamos algo mas para llegar a ese climax tuyo.

    Never mind how far you go, just remember you have somewhere to return.

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