sábado, 30 de junio de 2012
Figuritas de cristal
Hay miradas que se saborean como una caricia. Hay miradas que te atraviesan y se te hunden, profundas, anhelantes, ansiosas. Miradas que son como un beso intenso, que te dejan sin respiración y dicen más de lo que ninguna palabra podrá nunca decir. Hay miradas, amigo mío, que te persiguen incluso cuando han pasado días y cierras los ojos y vuelves a ver esos ojos sabios, expertos. Que han pasado por tanto y aún conservan esa chispa de ternura, de cariño, de pasión. Hay miradas, compañero, de las que nunca tienes suficiente.
Pero es para nada. Somos aire, somos hojas al viento, somos una promesa imposible. Nada significa nada. Me tiendes el brazo, " dejame presumir de ti ". Pero no presumes de mí, compañera. Presumes de un uniforme y, queridos amigos, yo no soy un uniforme. Es una pena. Tampoco soy muchas otras cosas que intentáis hacer de mí, o qué creéis que soy. Y la realidad es a la vez mucho más simple y mucho más complicada que todo aquello con lo que andáis a jugar. Persiguiendoos el rabo como perros, incapaces de ver todo lo que hay más allá por vuestra obsesión con conseguir esa cosa que se mueve y se os escapa.
Somos figuritas de cristal. Somos criaturas hermosas, que emiten un dulce sonido cuando las acaricias con un dedo. Pero somos nada, porque estamos en una repisa y una rafaga de viento nos tira. Tenemos el potencial para hacerlo todo y sin embargo... apenas somos espuma de la ola. Las caracolas llevan los ecos de nuestros sueños a la orilla, que van a caer en manos de quién no puede entenderlos. ¿ Y por qué habría de hacerlo ? Ya lo he dicho antes. Nada tiene sentido. Así pues come, baila, sonrie y disfruta. Porque mañana esas miradas, esos uniformes y esos sueños serán aire, y solo te quedará el recuerdo, como un sabor al fondo del paladar, para hacerte sonreír en los días de lluvia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario