martes, 11 de septiembre de 2012

Veneno de princesa


Hay veces en que te veo moverte y comprendo. Veces en que te escucho reirte, con esa risa alegre y despreocupada, como la de un niño. Momentos en que escucho tu alma sonar como una campana de cristal, clinc, tan llena de vida, de esperanza, de calor, de cariño. De pasión. Y en esos momentos lo entiendo. ¿ Qué puedes tener ? Es fácil. Caminas como un tentempie, parece que has salido de una caja de estas donde se esconde un muñeco con un muelle. Y hasta te pareces a esos muñecos, con los ojos saltones medio locos, esa figura androgina de niño de quince años, la melena de pibe heavy. Que malas hechuras tienes, dios mío de mi alma.
Pero aún así tienes algo. Y lo que tienes son los corazoncitos en la maleta, la risa cuando alguien te dice guapa, tu resistencia a capa y espada a ser vulgar. Tu feminidad, usada como bandera y arrojada al rostro del mundo. Ese carácter de princesita que yo, a pesar de despreciar, encuentro tan divertido. Y a veces, hasta yo noto el pinchazo del aguijón. Menos mal que años de cinismo me han hecho duro a ello, menos mal que estoy en otra película. Menos mal que aún tengo trozos de coral debajo de la piel, que espero que tarden mucho en irse.
Porque es así. Estoy viviendo una de esas comedias románticas tan propias de mi. Yo no tengo relaciones, tengo historias. ¡ Y qué historias ! Lo bueno es eso, tener siempre algo que contar. Pero no tengo tiempo. Prefiero concentrarme en otras cosas, leer, escribir, estudiar, entrenar, viajar. Vivir. Sigo planteandome la vida con las manos en los bolsillos. ¿ Estoy rehuyendo el contacto ? ¿ Pero que contacto, por dios ? This is not for you, como cantaban Pearl Jam. Ahora he terminado de entrenar, de esforzarme, de ducharme, de prepararme. Estoy descansando y el mundo es un lugar oscuro y solitario, tranquilo, hermoso. El crepusculo se asoma al otro lado de la ría y las luces, que se van apagando, pintan de un rojo dorado glorioso las casas al otro lado. Estoy en paz con el mundo. Y mi comedia romántica, mi promesa de abrazos, de cariño, de juegos, es tan lejano como cualquier cosa.
¿ Es mejor pensar que alguien te querrá algún día a que estás solo para siempre ? Veinte millones de españolas me quieren como amigo y me da igual. Decían que el hombre es un ser salvaje y la mujer siempre tiende a domesticarlo. Con dieciseis años prefería salir con mis amigos a dejar que una piba planeara mi agenda. Con treinta, sigo prefiriendolo. ¿ Soy un salvaje ? Quizás. O quizás es que no me conformo. Pero de una forma o de otra, esta noche alzo mi copa por la princesa venenosa, que no hace daño a los hombres sino que ellos se lo hacen a si mismos. Porque no hay como no adorar a gente así, y quizás ese sea su misterio.

Buenas noches desde Mordor
Sr Ale

No hay comentarios:

Publicar un comentario