jueves, 6 de septiembre de 2012
Fuera de mi
Ayer algo spoileo mi mood ( atentos a mi fino dominio del gibraltareño ). O dicho en cristiano, que me jodieron el día. Tanto es así que la consecuente patada de karma me ha dejado sin tarde de hoy y con dolores por todos lados. Claro, estamos tan bien... venga a correr un poquito más... a levantar un poquito más de peso... total. Y luego llegan las agujetas, dicen " buenas tardes " y te quieres morir. Aunque es culpa mía. Como decía Sergio, me he pegado el verano tocandome el naca. Y no es mentira.
A lo que iba. Ayer quise jugar con quién no debía. Jugué con fuego y me quemé. Porque en la vida hay dos tipos de gente, la que resuelve problemas y la que no. La gente que no resuelve problemas está ahí porque tiene que haber de todo. Puede servirnos como entretenimiento, pero las más de las veces son un obstaculo a evitar. Son una trampa abierta a dar esperando recibir, a un flujo de energía negativa que nos hundirá. Al hambre y al vacio.
Yo tengo una archienemiga. Esto no es algo nuevo. Mi archienemiga por concepto es todo lo contrario a mi. Sé que no nos volveremos a ver en persona nunca. ¿ Por qué ? Porque yo no puedo mantener solo una amistad. Tiene que haber una química, pero más allá de la química tiene que haber intenciones compartidas. Una actitud. Ese es el motivo por el que Deivid y yo, a pesar de ser tan distintos y apenas soportarnos a veces, seguimos siendo amigos. Contamos el uno con el otro. El sentimiento de lealtad es uno de los principios de una relación, pero como ya dije en un artículo la clave es el lenguaje y que signifique la lealtad para cada uno. Por eso mismo mi hermanita alemana y yo ya no podemos ser amigos. Por eso Korytko es un personaje de internet. Y por eso no veré en persona a mi archienemiga nunca.
Y eso son buenas noticias para ella. Porque mi archienemiga ha renunciado a soñar y yo soy un sueño. Ese es el problema. Yo no conozco el " no puedo ". Yo vivo haciendo cosas y no tengo miedo a equivocarme, a intentarlo, a crecer. No tengo miedo a sufrir, a estar solo. No tengo miedo a vivir.
Tengo otros miedos, claro, pero ninguno al que no pueda mirar a la cara y decir " ¿ qué ? ". Esa es la clave. La gente como mi archienemiga se construye jaulas en su cabeza y viven dentro de ellas, y la idea de que haya gente que pueda vivir sin ellas les aterra. Juegan con la idea de la libertad y dicen cosas como " me encantaría hacer las cosas que tu haces ", cuando son perfectamente capaces. Pero su límite no está fuera de ellos, está dentro.
La gente como mi archienemiga me chupan el alma si me dejo atrapar. Por eso tengo que evitarlas. Puedo caminar junto al agujero negro para saber que existe y recordarme la suerte que tengo, pero si me acerco demasiado me quemo. Es mejor seguir adelante y no mirar atrás. Yo vivo con hambre de vivir. Pero tengo que mantener mi disciplina personal porque, a pesar de tener hambre, no todo lo que hay ahí fuera es comestible. Así que fuera de mi, personas que vivís con miedo a vivir. Y pico mil años de charlar y compartir cosas no son motivo para permitir que me enveneneis. Y no lo voy a permitir.
Actualización: No tiene nada malo que esto sea así. Incluso de estas cosas podemos aprender, disfrutar, crecer, sonreír. Lo importante es tenerlo claro y saber encontrarle algo bueno. Así que a por ello, gente. Un abrazo !
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