miércoles, 5 de septiembre de 2012

¿ A qué sabe la victoria ?


Hoy he hecho una cosa un poco extraña que me ha dejado preguntandome ¿ por qué ? He felicitado a una compañera después de correr, pero no cuando hemos parado, no. Cuando todo ha terminado y la gente se ha ido a la ducha. Y me he preguntado, ¿ por qué no se celebra hasta que termina todo ?

Por ellos, claro. Por los que me han enseñado lo que es ganar y como se gana. Estoy hablando de la selección española de baloncesto, claro. Un equipo que ha sido campeón tantas veces que ya hay equipos que dicen " nuestra unica posibilidad de ganar es que los españoles no se bajen del autobus ". Y sin embargo un equipo respetado y admirado por rivales. Las unicas críticas de arrogancia que han recibido han venido de los franceses ( ¡ de los franceses ! ), mientras que selecciones campeonas como Argentina, Lituania o EEUU reconocen que es un orgullo jugar contra España. ¿ Por qué ? Porque son humildes en la victoria, espartanos en la derrota, compañeros en los momentos de necesidad, rivales cuando el balón rueda. Porque tienen hambre de triunfo pero ese hambre no les aparta de sus principios, de su carácter, de su forma de ser.
Lo volvieron a hacer, claro. En esta olimpiada volvieron a dar una lección al mundo. Nadie le habría podido jugar a un equipo como EEUU como lo hicieron ellos, sin controles de dopaje, sin normas fiba, sin... daba igual. Echaron cara y plantearon el partido y hasta los ultimos minutos no estuvo claro. Y aún así pelearon. Siempre. Incluso cuando ya era casi seguro que el partido estaba perdido pelearon. ¿ Por qué ? Por orgullo, por pasión, por profesionalidad, por casta. Pero también por nosotros. Por los que los vemos y creemos en ellos, por los que los apoyamos siempre. Por los que estamos esperando a Pau Gasol decir " es bonito que tu pais te admire, pero es mucho mejor que el mundo admire a tu pais ", a Felipe Reyes decir " ser español no es una excusa, ser español es una responsabilidad ". Por los que queremos volver a verlos levantar una copa, una medalla, una lo que sea para ellos, para sus familias, para su gente, para el equipo. Para lo que han construido, que es un ejemplo de lo que podría ser España si la dejaran, que gran siervo fuera si buen rey tuviera.
Así que me alegro de haber felicitado a mi compañera cuando nos ibamos. Porque inconscientemente, me callé por los compañeros que no podían correr. La victoria sabe a orgullo, a satisfación, pero sobre todo sabe a deber cumplido. Y eso se lo debo a ellos.

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