sábado, 29 de septiembre de 2012

Un D. Prosi en la Graña 9 ( al frente un paso )


Buenos días damas y caballeros. Ayer estaba cabreado y hoy sigo cabreado. Ayer estuve de guardia y la cagué. Esas cosas pasan, a veces uno se equivoca. Pero lo que me cabrea sobre todo es mi actitud. Ayer me encontré preguntandome que hago en esta empresa y porqué estoy aquí, que quiero, que pretendo. Alguna vez he tenido crísis de fé y me he preguntado si quiero ser suboficial y que clase de suboficial quiero ser.
Ayer nos pusieron la cara colorada a mí y a mis compañeros por falta de atención. Por falta de previsión. Por desidia. Por una falla terrible de actitud. Y lo peor es que con toda la razón del mundo. Un futuro suboficial que lleva un año de curso no puede quedarse dudando ante como hacer la bandera. Tiene que estar un paso por delante, siempre. Porque un suboficial es autonomo. Hace su trabajo y prepara el de los demás, sabiendo siempre donde localizar información. O cuando menos intentandolo. Recurre para ello a manuales, instrucciones, contactos. Está siempre un paso por delante.
Llevo demasiado tiempo dejando que el curso me pase por encima. Llevo demasiado tiempo intentando camuflarme en la masa mientras espero que llegue el fin de semana. Como decía el Tote, que suene la campana y se enteren de quién eres. Excusandome en que no tengo un empleo seguro y que, en mi situación, lo más inteligente es no levantar la cabeza ni llamar la atención.
Pero estamos hablando de un error de concepto. Yo desde el primer momento dije que quiero ser un buen suboficial. No " ser suboficial a toda costa ". Y que o lo hago bien, o no lo hago. Bueno, pues ya está bien de quedarme al lado viendo como se hacen las cosas. Es hora de implicarse. De leer la orden, de aprenderse de memoria los mandos, de saberse los movimientos, de controlar a los compañeros y a los subordinados. De ser ese al que la gente mira cuando no sabe como se hacen las cosas, en vez de ser " el tío que pasa de todo ". No se puede pasar de todo. Hay que implicarse.
Ayer precisamente recuperé el Lotus y tenía correos de gente a la que aprecio mucho. Mentores, gente importante en mi vida militar. Gente que me enseñó lo bueno de esta empresa y me hizo quererla. Uno, que me llegó al alma, del teniente de navío Omil, comandante de brigada durante mi curso de marinero, decía " me siento orgulloso de pertenecer a esta empresa, al poder colaborar en formar a gente como tu. " Es de las cosas más hermosas que me ha dicho nadie nunca.
Pues vamos a dar un paso al frente. Vamos a estar a la altura del desafío, asumir responsabilidades. Estar siempre correcto, tratar a la gente siempre bien, hacer lo que debo. Afianzarme. Superar el curso no consigue solo en esforzarse en las pruebas físicas, en no meterse en líos, en estudiar para aprobar. Consiste en ser un modelo de referencia para compañeros y subordinados.
¿ Qué ? ¿ Hay cojones o no hay cojones ? Pues a por ello. 

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