domingo, 2 de septiembre de 2012

Un D. Prosi en la Graña 7 ( coming home )


A los buenos días señores. Toy moderadamente acojonado. ¿ Se me olvida algo ? ¿ Podré hacer el cambio de marcha bien ? ¿ Qué tal la transición ? Estoy decolorandome a gris. Y la verdad, espero sentirme inspirado para afrontar esto. Lo complicado no es tanto el mentalizarme individualmente como adecuar mi paso al del resto de la gente. Bueno, poco a poco. Todo camino empieza con un primer paso y vamos a por él. El verano ha sido fantástico y he disfrutado muchísimo de todo lo que he aprendido, toda la gente que he conocido y toda la que he olvidado. A por ello !

Actualizado. Justo acabo de volver de mi primer día. Impresionante. Que despliegue de conocimientos y medios y yo con cara de " wop ? ¿ y esto ? ". Anonadado me hallo. También estoy destiñendome. Es difícil acumular un nucleo de mi autentico yo, de mi forma de ser alegre, despreocupada, relajada, feliz, y aislarla de ese yo militar, serio, disciplinado, agresivo. Decía esta mañana que me siento como una pausa entre dos canciones. Ahora me siento como un dial, que cambia de un modo am ( ale militar ) a un modo fm ( fascineroso malvado ). Llego a casa, me pongo el chandal y me hago la comida. Miro la lista de cosas que hacer: llamar a la compañia del teléfono, buscar un medico, comprar cosas de limpieza, ir a la piscina, pintar muñequitos... tengo una vida fuera del uniforme. Y me gusta. El tema es encontrar un equilibrio, un punto en el que me sienta comodo con lo que hago Y comodo conmigo mismo.
El Dr Juan me preguntó ayer si la vida militar no terminaría quedandoseme pequeña. No lo creo. Para mi la Armada es como una novia. Al principio hubo una fase de amor loco y salvaje, después una decepción terrible y ahora... bueno, nos conocemos desde hace bastante tiempo. Nos aportamos cosas el uno al otro. No me deja que me crezca el pelo, me ponga rastas o barba. De cuando en cuando no me deja irme de viaje. Me da mucho trabajo. Pero a cambio me da un sitio donde me siento querido, gente que se preocupa por mi y, el motivo principal por el que sigo aquí, una sensación de utilidad. Algo que puedo hacer y ser bueno en ello, acompañado de gente que también cree en el trabajo bien hecho, la lealtad, el compañerismo, el orgullo. Un sitio de honor y un uniforme que se puede vestir precisamente por eso, porque lo visten hombres que lo llenan. Así que bueno, vamos a ver como consigo hacer la transición. Va a ser duro y seguro que me dolerá pero... poco a poco. Ya son solo dieciseis semanas hasta las navidades. Vamos a hacer que valga la pena.

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