martes, 25 de septiembre de 2012

Gracías, mordisquitos


"... Y entonces paró la musica. Se encendieron las luces y, dando un paso atrás, contemplé a mi pareja. Cual sería mi sorpresa al comprobar que la conocía, más nada sería mi sorpresa comparado con mi placer al darme cuenta que el reconocimiento era mutuo. Y que en sus ojos pude ver que, desde antes de que dieramos el primer paso, ella me había conocido y seguía haciendolo ahora. "

Una de las caracteristicas que tiene vivir concentrado en el presente y mirando de reojo el futuro es que es muy fácil distraerse. Uno se pierde en el día a día y se olvida de que hay otras cosas. O quizás no se olvida, sino que prefiere ignorarlo para que esos deseos no le provoquen frustraciones. Por eso, para evitar perderse demasiado en uno mismo, es importante tener puntos de referencia. Personas, msica, lugares, que le recuerden a uno lo que ese uno mismo es. Lo que significa. Y porqué uno mismo es especial y diferente del resto del mundo.
Ayer apareció una persona así en mi vida. Es curioso porque no estoy seguro de lo que pienso o siento de ella, aunque tampoco me lo he preguntado en serio nunca. Es alguien positivo, alguien que aporta, y con eso me basta y me sobra. ¿ Por qué ponerle nombre a algo ? Entonces pierde su magia. Lo curioso es que durante todo este tiempo sin ella ha sido un sonido de fondo, un recuerdo. A veces pensaba y decía " ¿ qué habrá sido de... ? ". Solo eso. Y ayer, en una charla por teléfono, me recordó porqué es mágica. Porque posee esa fuerza, ese carisma, esa energia, que hace que la gente la adore. Porque me escucha y valora lo que digo y yo me siento bien hablandole, me siento seguro de ser entendido. Porque compartimos una forma de ver el mundo, un hambre por vivir, y porque yo necesito que me recuerden ese hambre por vivir.
Mi vida ahora mismo es este curso. Es muy difícil tener vida cuando pasas unas trece horas al día dedicadas a algo. Con suerte puedes hacer otra actividad, pero comer, dormir y tal te quitan el resto del tiempo. Esto es como una navegación, pero una navegación extremadamente larga con pausas, y sin el ambiente confidente y comodo, casi intimo, del barco. A pesar de que creo que soy yo el que se está resistiendo a ese ambiente pero bueno.
Da igual. Lo importante es que ayer Aliusha reapareció y lo hizo por la puerta grande. No sé cuando volveremos a hablar, ni como, pero entre ella y Jenny, ese extraño descubrimiento de este verano, hoy estoy contento y riendome. A pesar de que me duele la pierna, tengo un medio resfriado, debo sueño desde que era pequeñito y me duele la cabeza. Estoy aburrido, hastiado y hambriento. Pero sé que esto es una fase y que, después de llover, sale el sol. Aunque tarde semanas o meses. Y por eso os doy las gracías, personajes del mundo. Un abrazo.

P.D: No puedo terminar sin dedicarle una sonrisa a la sita arroz con pollo, la unica colega que tengo en Cádiz a la que veo sí o sí, que se preocupa por mi, me mima y me entiende. Grande, personaje, grande. Hdl.

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