viernes, 17 de agosto de 2012
Sobre la disociación del dolor
Vaya pechá de artículos " profundos " llevo ultimamente. Eso será porque estoy haciendome el interesante para impresionar a alguna piki: tranquilos, enseguida volveré al porno.
En cuanto al título que nos entretiene hoy, caballeros y damas de ocasional tiempo libre, es el origen y evolución del dolor emocional. Que curioso. Un buen amigo me planteó este tema a ver a donde lo podía llevar, pero debo aplicarlo a la primera persona para poder entenderlo. Es cierto que, cuando uno sufre una experiencia muy traumatica emocionalmente, las secuelas no tienen porqué estar relacionadas directamente con el hecho en sí. Uno puede sufrir la perdida de una mano y a partir de ahí tenerle miedo a la oscuridad, por efectos de tercera e incluso cuarta generación de dicha mutilación. Lo curioso es que, a pesar de no tener una asociación directa, considero que sí están relacionados. La cuestión es como evolucionamos en nuestra recuperación, como vamos subiendo escalones y como afrontamos cada uno de dichos escalones.
¿ Es esto bueno o malo ? Definamos " bueno " como aquello que nos ayuda a mantenernos bien, contentos, equilibrados y fuertes y " malo " aquello que nos hunde. Decía mi psicologa que uno sabe que la tristeza es excesiva cuando dicha tristeza te impide actuar. Me gusta esa definición. Por tanto la disociación del dolor de su origen... ¿ qué hacemos con ella ? Es buena en tanto y en cuanto nos permite cerrar la puerta del dolor originario, siguiendo con nuestra vida. Pero a la vez es mala porque proyecta ondas, como aquellas que emite un pulso sobre el agua, distintas de la original pero aún así produciendo movimiento y transmisión de energia.
O dicho de otra manera, que si lo pasamos mal pero no es culpa del primer motivo, seguimos pasandolo mal. Es como el que deja de fumar poco a poco. Sí, funciona, pero no es dejar de fumar. Simplemente es pasar de una etapa a otra.
¿ Una evaluación general ? Pues hombre yo creo que es positivo. Cuando me dejó Karen yo al principio veía " brasil " por todos lados. Es la ley de murphy, de repente surgen noticias sobre esa persona por todos lados. Posteriormente uno supera esa " fase brasil " y se encuentra con que está mal... pero no sabe porqué. Aunque si se para a analizarlo se da cuenta de que el motivo es ese, se inventan otras justificaciones. Estoy mal porque hace tiempo que no salgo. Porque me va mal en esta asignatura. Porque llueve. Realmente lo que está haciendo es encontrarse con la segunda o tercera onda del dolor originario, ya demasiado tenue para seguir provocando dolor " justificable ", pero no lo suficientemente olvidado para no causar repercusiones.Una herida abierta sigue sangrando hasta que se cierra, sea por cicatrización natural, por cirugia o por algún metodo más brutal.
Concluyamos pues, compañeros, que tengo ganas de ponerme unas gafas de pasta, una pipa e incluso, dios mediante, una bata y unas zapatillas. De paño por supuesto. Mi veredicto sobre este tema es que la disociación del dolor es natural, en tanto que proceso para " olvidar ". Aún así no es una curación. En el caso de mi hermano, una vez superé el periodo de no aceptación y el periodo de buscar una sustitución ( que fue la disociación del dolor ), me tocó asumir a pecho descubierto lo que había. Pero asumirlo de verdad, como que yo no soy lo que era. Una cosa es el conocimiento intelectual de un hecho y otro el emocional, y aunque este segundo nos puede llevar un periodo de tiempo indeterminado, es importante saberlos distinguir. Así que no presionaros, tomarse las cosas con calma y no olvideis super vitaminarse e hipermineralizarse. O algo del estilo, que me da la impresión de que mañana me despertaré, borraré todo esto y lo intentaré de nuevo. O no. Maldita sea, que tía me siento hoy.
Sr Ale
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