jueves, 16 de agosto de 2012
Islas afortunadas
Buenas tardes señoras y señores. Lo malo de la vida narrativa es que se te acumula el trabajo. Apenas estás intentando sacar un rato para reflexionar lo que te pasó hace dos semanas, cuando te pasan cosas nuevas y todo se confunde.
Me encanta. La vida es maravillosa, esa constante busqueda y esa constante hambre... Recompensada, una y otra vez. Diría que no me lo merezco pero es mentira. Hace diez días en Salzburgo, bastante borracho, una chica me preguntó que porqué no salía con una chica en serio y me centraba. Reflexioné un rato y le dije " porque me parece que soy demasiado interesante para que una sola chica me disfrute. Eso sería egoismo. "
Y lo más sorprendente es que lo pienso. No considero necesario justificarme ni lo entiendo como arrogancia. Simplemente el hecho es que la vida te plantea tantas posibilidades, tantos sitios, tanta gente... que la idea de echar raices no es atractiva. Lo he intentado, bien lo sabe Dios. Este era mi año de " voy a ser un buen chico y me voy a centrar. " Pero me va mucho mejor siendo un culo inquieto, que queréis que os diga. Eso sí, el intento moló.
¿ Qué donde estoy ahora ? En las Islas Afortunadas. Uno sabe que está en un sitio así cuando al bajarse del avión te reciben abrazos. Cuando cuenta historias y la gente se rie de corazón. El otro día le decía a Luis que veo a la gente de Cádiz triste. Veo pocas caras que escondan historias, o por lo menos historias con un componente distinto y original. Algo que me enseñe. Yo busco y busco... porque la vida consiste en eso. En moverse, en saltar de una pregunta a la siguiente mientras las vamos contestando. Y me frustra no encontrar, aunque es una frustración que dura poco porque sé que enseguida vendrán otras cosas. Y si no, ya las haré yo.
Ayer me encontré con una situación curiosa. Decía Jose el otro día que me llevo bien con los niños. Nunca lo he hecho, la verdad. Y ayer en el avión se me sentó al lado una niña de cinco años, Yurima, con la que me pasé todo el vuelo charlando, jugando y haciendo el tonto. Fue muy divertido. La madre y yo tuvimos un poco de charla adulta pero no era interesante. Yo he pasado días hablando con gente sobre identidad, libertad, mestizaje, estereotipos y roles, lingüistica y cultura, estructuras mentales... y no estoy dispuesto a rendirme y hablar de cosas que no me interesan. Aún así al final nos dimos los teléfonos, no sé muy bien porqué, pero me sorprendió llevarme tan bien con la niña. Creo que es otra señal de que el nuevo Ale que se está montando, salido de trozos de las ultimas crisis, es un Ale muy humano y eso me gusta. Me he dado cuenta de que durante mucho tiempo mi rechazo a los niños fue por el miedo a relacionarme con esa parte de mi, aleatoria e infantil, ridicula, que era débil frente al mundo. Quería protegerme. Pero ahora me siento más fuerte, me siento mejor, y puedo exhibirme más libremente.
Me siento afortunado de estar aquí. Con Vicen y Santi, que me escuchan y me comprenden. Siento que ese hueco que tenía dentro que me impedía relacionarme con niños encaja aquí, y que no he perdido nada. Ultimamente he reevaluado determinadas relaciones a la optica de mi ultima " subida de nivel " y me he dado cuenta de que algunas se me quedan obsoletas. Como lo de la tristeza de Cádiz. Y sin embargo es bueno ver que hay gente que no, que merece mucho la pena. Pero eso lo sigo en otro lado. Me alegro de estar en las Islas Afortunadas, con gente que te hace sentir así. Incluidos algunos compañeros míos que, aparte de compañeros, son amigos. Gracías gente por querer quedar y por ser los cracks que sois.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario