miércoles, 29 de agosto de 2012

Diario de campaña 1


Buenas gente. Mi ultima semana está en su ultima fase y pronto se acabará. Me gusta. Me siento bien, en paz conmigo mismo. He hecho lo que he podido, he visto a quién tenía que ver, he dicho lo que tenía que decir. Me he probado a mi mismo y al mundo y, como dijera Fran el otro día en un gran estado de facebook: " ¿ sus ultimas palabras ? ¡ no me arrepiento de nada ! ".

Así que voy a hacer una reflexioncilla sobre mis vacaciones. No os voy a contar: día tal, estuve en tal sitio. Sino que haré una cosa parecida. Voy a escribiros algunas fotos de palabras, porque no he escrito sobre mis viajes con Jose Rabanal, futuro numero uno de promoción y un tío inteligente, interesante, profundo, divertido. Un filosofo tranquilo, un militar excepcional, un hombre con sangre en las venas. Salvando las distancias, un caballero español según el imaginario del siglo dieciseis. Y uno de los mejores compañeros que he tenido en mi vida como estudiante, trabajador, militar, nomada, heavy o cualquer otra cosa que sea o haya sido.

Mi primera postal es en Barcelona. Tras quince horas de tren, apestandome la ropa a gris Mordor, llego al hostal cargado con mi petate, mi portatil y mis dudas. ¿ Será un buen viaje ? ¿ Llegaremos a salir ? ¿ Podré relajarme ? Lo dejo todo, me ducho y salgo a pasear. Mi movil, mi libro, mi estomago lleno de Mcdonalds. La Plaza de Cataluña, medianoche. Las manos en los bolsillos, gente de todos los colores caminando a mi lado, bicicletas, conversaciones. Estoy en camiseta y por primera vez en este año puedo oler el verano en el aire, gente y vida. Y no puedo evitar sonreír, porque el mundo es un lugar maravilloso y se siente genial poder respirarlo y llenarte el pecho de ello.

Seguimos adelante y pasamos a camara rapida el viaje. Hemos bajado del avión y aconsejado a nuestra compañera de vuelo no adelgazar, que así está bastante rica. Tenemos las maletas y ni idea de a donde ir. Los coches de alquiler son demasiado caros y el lago constanza parece un buen destino, dentro del misterio de la vida. Y mientras paseamos por Memingen, entre disfraces del siglo dieciseis y ríos e iglesias y vida, encontramos un bier garten donde descansar. Una casa, un jardin dentro y fuera del mundo. Y la pregunta, ¿ qué hacemos ahora ? va tomando forma y cuerpo, y el viaje que se inicia como un dado lanzado al azar va tomando dirección, e impulso, y forma. A base de preguntas y relaciones, tenemos un debate en un jardin que podría haber tenido lugar en una casa, en un bar, en un terremoto. Una escena propia de un cuadro flamenco, Rubens que contraataca, con mochileros españoles que no buscan oro y poder, sino preguntas y respuestas. Conocimiento y misterio. Nos faltaba un perro, maldita sea.

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