martes, 28 de agosto de 2012
Amor y miedo
Buenas tardes gente. Ya se ha ido mi hermana alemana y el mundo vuelve a estar en orden. Quería comentaros algo sobre lo que hablé con ella el otro día.
Existen dos factores en conflicto en todos nosotros. Denominemos "amor" como el impulso inherente al ser humano hacía hacer el bien. La motivación que nos lleva a querer ayudar al prójimo, a querer ser personas de bien. Denominemos " miedo " a aquello que nos paraliza y nos impide movernos, o que por el contrario condiciona nuestras decisiones. Por un lado tenemos decisiones libres, por el otro decisiones forzadas.
Y es que uno anula al otro. El miedo es el asesino de nuestra alma, limita nuestra capacidad de expresión y nuestra... vida misma. Si entendemos madurez y vitalidad como la capacidad para tomar decisiones y responsabilizarnos de ellas, el miedo nos arranca del mundo real. El miedo nos convierte en victimas, elimina nuestro raciocinio. El miedo envenena nuestras relaciones.
En cambio el amor, bien entendido, nos libera. Nos permite expresarnos sin cortapisas, sea esto bueno o malo. El amor es la libertad bien entendida, que con un adecuado nivel de respeto, madurez y responsabilidad nos permite formarnos y desarrollarnos como personas, relacionarnos adecuadamente. Crecer, aprender, disfrutar.
No quiero que el miedo envenene mis relaciones. No quiero a ningún amigo que " tenga que demostrarmelo ". No quiero compromisos artíficiales, no quiero expectativas. No quiero " preconceito " que diría Karen, o prejuicios. No quiero " no puedo ". No están en mi vida y no van a estar. Yo estoy abierto, tengo curiosidad, soy inquieto. Y si vosotros, queridos colegas que estáis en mi vida, no acabáis de asumir esto entonces tenéis un problema. No voy a tullirme emocionalmente para unirme a vosotros en la oscuridad. Voy a amar y sufrir, voy a viajar y aprender, voy a aislarme y olvidar, voy a vivir. Con todas las letras. Y si no sois capaces de seguir mi ritmo, os desearé suerte, guardaré vuestro recuerdo en mi corazón y continuaré mi vida. Compartiendo aquello que puedo compartir y guardandome el resto. De todos y cada uno de nosotros podemos obtener algo positivo, sea como lecciones o como experiencias. Vivir es abrazar al mundo. Pero si siento que me envenenáis, que me hundís, que me doléis... no pienso soportarlo. No me lo merezco. Y no quiero que vosotros os dejéis envenenar por mi. Sed sinceros, sed fuertes, sed libres. Compartir, no por el miedo a perderlo, sino por el placer del ahora. Y mañana Dios dirá, pero que nos quiten lo bailao.
Como le he dicho a Deivid hace un rato, disfruta de lo que tienes ahora y sonríe cuando lo eches de menos, porque eso será que lo has querido mucho. Y vivid.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario