martes, 28 de agosto de 2012

Amigos que se vuelven familia y amistades que se desvanecen


Y familia que se vuelven amigos. Y amigos que el tiempo borra. Este verano estoy replanteandome muchas cosas, en buena parte por culpa de algo que me dijo Jose. Hay que darse a valer. Hay que exigirle al mundo que nos respete, porque si no lo hacemos él nunca nos va a respetar.
¿ Qué significa esto en el plano concreto ? Que a veces las intenciones no bastan. O vamos a ser sinceros, a veces decir las cosas no bastan. Hay que demostrarlas. Se demuestran compartiendo cosas, aportando, disfrutando. Ya hace mucho de aquel tiempo en el que una sonrisa, un " yo te entiendo "
- que es el equivalente a un " ea, ea " - y un abrazo me bastaban. Me he dado cuenta de que me sobra gente y, al igual que cierta compañera que en su momento descubrió que estaba creciendo hasta un punto de volar sola, yo me estoy dando cuenta de que algunas relaciones me sobran.
Pero no hay problema. Casi todas mis relaciones son mantenidas principalmente por mi esfuerzo. En el momento que deje de actuar, se apagan. Y eso está bien. Hace tiempo me di cuenta que mantengo trato con algunas chicas porque son guapas, siendo esa su unica aportación a mi vida. No necesito belleza. Realmente necesito muy pocas cosas, equilibrio, buena musica, viajes, gente que me aporte cosas interesantes, experiencias, estudio, trabajo, esfuerzo.

Por supuesto todo esto implica una evolución. Yo era de una manera y soy de otra y seguiré cambiando. En lineas generales, me doy cuenta de lo que quiero y de como lo quiero, y evito el ruido o aquello que me distrae de mi objetivo. Tengo amigos de muchos años a los que las experiencias, las actitudes y la vida han separado tanto que lo unico que nos une es el tiempo y la confianza fruto de la seguridad en nuestros carácteres. Amigos que se han convertido en familia, con razón o sin ella, apoyados por nosotros y siempre presentes. Gente con la que contamos.
En contra, ha habido amigos a los que el tiempo y la distancia han desvanecido. Gente que en su momento compartieron mucho y el fallo ante determinados desafios o la ausencia de constancia han separado. Gente que se han perdido los ultimos cambios en la marea y ahora llegan a mi alma, ese extraño lugar con sus edificios, sus caminos, su clima... y no lo reconocen, ni este lugar los acoge más. Son amistades que se desvanecen, victimas de las tormentas de la vida y como nuestras experiencias nos forjan, nuestras evoluciones, nuestro carácter.

Gracías a todos los que habéis estado, bienvenidos a los que estaréis. No os recordaré con pena, sino con cariño porque me disteis mucho en su momento y yo os devolví lo mejor que pude. Sed siempre orgullosos de lo compartido y de lo vivido. Suerte

Ale

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