sábado, 23 de julio de 2011

Deliciosa agonia

Tengo la sensación contraria a la nostalgia del tiempo presente. En Generación X habla de una tristeza del momento, cuando piensas en lo bien que te lo estás pasando y sientes pena de saber que se acabará. A mi me pasa justo lo contrario. Siento alegria del instante pasado. Cierro los ojos y recuerdo momentos, sensaciones, imagenes, y siento una cierta euforia de que se haya acabado. Tengo también ganas de que se repitan, pero como no existen dos momentos iguales y el agua nunca pasa dos veces por debajo del mismo puente, sé que eso es imposible.
De ahí la liberación de la despedida. Y a la vez, el ansia feroz de que no sea un adios sino un hasta luego, la curiosidad por el siguiente episodio, el misterio. Soy mi propio experimento sociologico. Me asomo a mi alma y observo mis reacciones, como si me asomara a la jaula de un hamster y me preguntara que demonios hace el bichito, leyendo a Dostoievski. Eso es bastante culpa de ella. Tengo una marca en el hombro y cada vez que la veo sonrío. Pero igual que el colgante de Raya se romperá un día, la marca se borrará y todos seguiremos adelante. ¿ Estamos destinados a convertirnos en polvo algún día ? Claro que sí. Creo que nunca hasta ahora lo había sentido como una certeza tan clara, sentada a mi lado en la mesa del ordenador, viendo videos y haciendo bromas. La Muerte jugando al solitario contigo. Y sin embargo, a pesar del daño que nos hacemos, siento que las heridas no son profundas y que se curan bien. Que es un daño hermoso, si eso es posible, y que la paradoja del amor y el odio se resuelve por si misma, despejando la ecuación y permitiendo que los elementos independientes circulen sin obstaculos, libres del ruido de las incognitas. Me gusta.

En cuanto al hecho en sí, me siento muy agradecido por una canción. Siempre he oído de vivir debajo de un puente, del troll de encima del puente, del agua que nunca pasa dos veces bajo un puente... los puentes son lugares magicos. Y yo, queridos amigos, soy un duende que se desvanece para luego volver. Os echo de menos. Y en esta frase hay palabras escondidas para quien sepa leer en tinta de limón. Un abrazo.

Sr Ale

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