No sé si os he contado alguna vez mi primer día en el Malaspina, pero fue cuando menos curioso. Yo llegaba sabiendo que nos ibamos a navegar, así que me presenté de bonito mentalizado a trabajar. Me presenté en el cuerpo de guardia al cabo Angulo y esperé a que llegara el segundo, D. Salvador Espinosa, que me dijo que me cambiara. Así que me puse la camisa, el puli y me fui para toldilla, donde me dijeron que tenía que ir. Me presenté al sargento y le dije que ahí estaba para trabajar.
El sargento, D. Antonio Rosas, me miró un poco raro y me dijo " pero a ver... ¿ tu quien cojones eres ? ". Y cuando le conté la movida, me dijo " no veas. Llegar y besar el santo, ¿ eh ? ". A lo que le contesté " Bueno mire... igual así mejor. Me hago el cuerpo tal y como llego. " No sé que pensaría de que yo le dijera eso, pero me mandó con el Buda y le ordenó que me explicara como iba todo.
A mi la primera impresión que me dio el Buda fue rara. Que tío más fuerte, coño. Para el que no lo conoce, es una persona que transmite muy poco, reservado, ordenado, callado. Puedes pasarte un mes navegando al lado suya y casi no lo escucharás hablar.
Pero sabe escuchar. Y sabe darte buenos consejos. A mi el primer día me dijo " no te hagas ilusiones con la gente: aquí somos compañeros de trabajo. Amigos aquí no hay ". Pero una de las peculiaridades de mi personalidad es que yo transformo la realidad a mi alrededor. No es solo mío, ojo, le pasa a todo el mundo que tiene mucho carácter y mucho carisma. Arrollas los principios y la forma de vida de la gente por puro choque de personalidad, así que un poco a nuestro pesar, en mi destino somos amigos. El Buda, el cabo Pedrajas, Sabino y yo. Y el cabo Paco. Tenemos un grupo guapo, de gente que se apoya, que queda, que se cuenta cosas... gente que no solo se cubre en el trabajo como compañeros, sino que además cuando tiene un mal día sabe que puede llamar al otro para que te anime, o te eche una mano.
Y hoy lo ha hecho. Porque hay gente para la cual su casa es un hogar, el descanso del guerrero, y gente para la que su casa es solo otro campo de batalla. Yo tengo mi hogar lejos. Mi hogar es estar con gente que me quiere, que me comprende, sin pedir nada ni esperar nada. Simplemente ser, y estar. To be. Por eso hecho tanto de menos el barco, aunque es un sitio de mucho estres y trabajo. Pero los examenes están aquí y ahora toca dar la cara, dar un paso al frente y demostrar que todo el esfuerzo hecho ha servido para algo. :-)
Deseadme suerte, gente. Y muchas gracías por todo. Sois increíbles
Sr Ale
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