Hoy comentaba con Elio que estaba leyendo mi anterior blog ( Alelandia ) y me encontré artículos super curiosos. Y que era como una guía de mis ultimos años, con montones de artículos " estoy en el puerto tal " y otros desde sitios curiosos e interesantes. Con gente que me impactó mucho y cosas que pasaron, pero sorprendentemente con huecos a la hora de acordarme de determinada gente.
Elio me preguntó si él salía en alguno. Supuse que sí, en el artículo de aquel día que estuve de guardia con él y con Caro, que hablamos con sita Inna. Pero luego he estado dandole vueltas y no sé si he mencionado aquí a todo el mundo del barco. Ayer estuve buscando artículos donde saliera mi hermano. Es curioso pero muchas veces la gente que tenemos al lado, a pesar de ser vital para nosotros, no aparece en nuestros diarios porque... porque es la gente que tenemos al lado. Es como que tienen menos importancia, ¿ sabéis ? Con respecto a esa misteriosa desconocida que encontrasteis en el tren o ese colega aventurero de Dios sabe donde.
Pero no es así. Porque ahora mismo, cuando estoy que me subo por las paredes con los examenes y la piscina y el estres y la de Dios, a quien hecho de menos es a mis colegas. Hoy he llamado a Bene y me ha dicho que acaba de llegar a la habitación, porque salieron antes del curro y se fueron a jugar al fútbol los del barco. Y veo las fotos del tuenti y los echo un montón de menos.
A ver, para mi en un barco hay dos tipos de personas. Los que navegan y los que no. Esa es la división más basica y elemental, a la gente se la conoce navegando. Y yo he conocido y cogido muchisima confianza con determinada gente. Con los golfos del servicio de maquinas, David, Cata, Mariano, Osquita, Elio, Caro, Liova. Con los dos pesadillas de cubierta, Marente y el Pipa, que son marido y mujer, con su polemiquisimo cabo primero Sevillano, que nos cae genial a Sabino y a mi, con el fichaje de Beneharo. Con la elite, los niños de la radio, Juandi y el Cabele, que lo conocí en su primera campaña y siempre ha sido un apoyo y un punto de madurez para mi, a pesar de su juventud. Con el marinero Roberto y los adorables sinvergüenzas de cocina, Dominguito y Juanje, con el culto y sorprendente Allan. Con mi curso Ivan, con el que celebro mi aniversario de Marina. ¿ Y qué os digo de la gente de mi destino ? El ultimo refugio del compañerismo en la Armada, donde Sabino, el Buda y yo miramos por nuestros culos porque nadie va a mirar por ellos, así que ya nos encargamos nosotros mismos de cuidarnoslos, gracías. Con el cabo Pedrajas, jefe y amigo, con el personaje del cabo Abraham, que no hay como no quererlo, con el cabo Paco, al que al final se le quedó el mote.
Aparte de compañeros, también hay gente que merece la pena ser salvada. Empezando por arriba, D. Carlos y D. Jose Luis son dos oficiales de los que uno puede sentirse orgulloso de haber trabajado con ellos. D. Juan, el oficial nuevo de mi destino, tiene buena pinta y espero que no lo echen a perder. Me habría gustado navegar con él en esta campaña. Sobre los suboficiales, yo tengo a mis favoritos claro. D Pedro, D Francisco y D Ramón son suboficiales como los que tuve en la escuela, gente veterana, curtida, cinica, inteligente, divertida y humana hasta extremos imposibles. Gente que te hace sentir orgulloso de conocerlos y poder presentarselo a tus amistades.
Que al fin y al cabo es a lo que aspiro yo. A ser esa persona que los compañeros aprecian y saludan orgulloso, a quién acuden cuando tienen un problema o cuando quieren compartir unas risas, en quien confian. ¿ Valdré para ser suboficial ? Yo lo doy todo por ello. He tenido grandes maestros, unos compañeros fantásticos y ahora, sentado en el instituto hidrografico, solo tengo a Elio para recordarlos y echarlos de menos. Pero espero que sea por una buena causa. Va por uds, gente. Que os echo de menos.
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