domingo, 12 de junio de 2011

Dicen que cuando mueres

Pasa tu vida por delante de tus ojos. Yo debo estar a punto de morirme, porque en un par de semanas está pasando todo. En el tren a Antequera y vuelta, y ahora esto. Hoy he ido al concierto de Adri y ha estado bastante bien. La verdad que voy y vengo emocionalmente, como si estuviera en una carrera. De repente me paro, recupero el aliento y creo que estoy bien... y otra vez arranco a correr, pero en cuanto llevo unos pasos me vuelve a doler todo. Aún así ando, un pasito para adelante, y otro, y otro... y ya queda menos para el martes, y después del martes quedará menos para el siguiente martes, y suma y sigue. Y cuando me dé cuenta será otra vez el día ¿ 26 ? Ya no me acuerdo ni me quiero acordar. Cruzaré ese puente cuando llegue.

Hoy el concierto de los Agapornis era para los enanos. Niños y padres. Sita Desi ha estado que se salía, haciendo bailar a todo Dios y montando un espectáculo tremendo. Hasta el Adri se lo ha pasado bien, cuando tenía el escenario lleno de enanos agachandose y poniendose de pie. Que buen concierto. Necesitaba eso, la energia que dan, el calor, la vida. Obligarme a bailar y sonreír... hace demasiado que no sonrio. Y en un momento dado, cuando los padres bailaban con los niños, he sentido al chico a mi lado. El que se pegó diecisiete años bailando, aunque no podía andar. La mayoria de vosotros no lo sabrá, pero cuando era pequeñito y no tenía las caderas tan lastimadas lo poniamos de pie para que saltara en la cama. Y le encantaba, así que cuando quedabamos todos haciamos turnos para ponerlo a saltar. Ivan, Lolo, Deivid, Kike, Paquito, Damian, Fran, Joaqui... hemos tenido en brazos a mi hermano saltando. Y mientras Adri tocaba, en un momento dado mi hermano estaba a mi lado, sentado en su silla, moviendo la cabeza de un lado para otro y cantando para sí. Lleno de ritmo, lleno de alegria, lleno de vida. Me he abrazado a mi mismo y ha sido como si fuera él quien me abrazara.
Tengo que hacerlo. Tengo que seguir adelante, entre otras cosas por él. Y sé que voy a poder. Al fin y al cabo, hoy me quedé solo en casa y había un silencio terrible. Mi madre y mi hermana habían cogido mi coche y se habían llevado al perro. Y en el concierto pensé que el chico no estaba con ellas sino conmigo, porque siempre hemos sido gente pragmatica. Mi madre y mi hermana tienen miedo del silencio y por eso se compran un perro, pero yo sé lo que esconde el silencio. Me lo enseñó él, igual que casi todo lo bueno que he aprendido. Criarte en una silla de ruedas, con un padrastro como yo y unos titos como los que he dicho anteriormente, te da una perspectiva de la vida unica. Y él siempre fue muy impaciente para muchas cosas, pero muy paciente para otras. Así que voy a intentar hacer lo que siempre impresiona tanto a mis colegas del barco y que aprendí de él. Esperar cuando no tengo más remedio y correr cuando puedo.

Gracías, enano. Porque sé que estás siempre a mi lado y porque, a falta de los ultimos achuchones, sé que estás ahí conmigo. Te quiero.

P.D: He aprendido a contar hasta cinco antes de hablar. Lo descubrí el finde aquel en Antequera y hoy mismo lo he usado. No está mal oye, es un gran talento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario