Nota del autor: Para entender este texto, recomiendo tragarse el siguiente video http://www.youtube.com/watch?v=bKLxf1gt_74 , es de una canción de Subway to Sally titulada " kleid aus rosen ", que lleva siendo parte de mi vida desde una inquietante navidad en Alemania.
Hace no demasiado tiempo, un perro que estudiaba muchas cosas quiso sentarse un momento a descansar de la vida. Así que eligió, como solía para tales ocasiones, un coca cola, una esquina soleada y una buena compañia. En este caso, la buena compañia elegida era una mariposa a la que había conocido hacía poco.
La mariposa, como casi todas las mariposas, era un puntito de luz que saltaba de un lado para otro. También, como todas las mariposas, escondía secretos entre sus colores, y era mucho más de lo que parecía a simple vista. Pero el perro estaba cansado de ver y oír tantas cosas, y solo quería ser, como si no hubiera un presente ni un futuro, sino simplemente un paramo infinito que llegara hasta donde el alma pudiera imaginar.
Había pasado bastante tiempo desde que este perro se sentara al sol con un guepardo a tomar una coca cola, pero seguía siendo el mismo en el fondo. Era un perro viejo, con ojos profundos y tristes, que habían visto más de lo que querían. También era un perro fuerte, hecho a pelear y a aguantar. La mariposa lo miraba intrigada, y le parecía que había algo que no encajaba. Veía escamas de dragón donde lo que había eran cicatrices y veía calma donde lo que había era resignación. Pero la mariposa brillaba y sonreía y al perro le parecía bonita, que, según la definición de Wilde, era algo mucho mejor que la bondad.
- Dime, Perro. ¿ Es verdad que me tienes miedo ?
El perro sonrió con medio lado de la cara, como quizás le viera hacer a alguien. Miedo. ¿ De qué estará hecho el miedo ? Se preguntaba el perro. Pero dando un tiento a la coca cola, supo responder lo que pensaba.
- Tengo miedo de pagar el precio, Mariposa. De pagar el precio de la felicidad.
- ¿ Qué precio tiene la felicidad ? La felicidad no se paga. Existe o no existe.
Una vez más el perro sonrió, pero esta vez por dentro. ¿ Alguna vez había sido él tan joven ? Quizás sí, pero la verdad es que no lo recordaba.
- La felicidad siempre tiene un precio. Este rato de sol me va a costar una lagrima.
El tiempo pasó y el coca cola cayó. El perro se encogió de hombros y volvió a la pelea, a estudiar, a seguir adelante. Hay alguna gente que se define por lo que es, y el perro es un perro soldado. Que es como un luchador, pero con una responsabilidad.
¿ Y la mariposa ? Os preguntaréis. La mariposa bebe oscuridad y no le tiene miedo a nada, porque sabe que la victoria y la derrota son dos caras de la misma moneda. Es fragil como papel y dura como el diamante y tiene la cabeza llena de cosas interesantes. Quizás algún día se rompa las alas y deje de volar, pero mientras lo hace es un sueño de color y luz. Y este perro, viejo y cansado, con el lomo lleno de escamas, echa en falta otro hueso al que morder y otra pelea que disputar, para ganar o morir, tras haber pagado el precio de esta felicidad. En este año, que es el ultimo del mundo, donde algo viejo acaba y algo nuevo empieza, mientras repartimos las cartas preguntandonos cuantos jugadores quedarán en la mesa, antes de que todo acabe. ¿ Y lo que nos reiremos mientras ?
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