martes, 2 de agosto de 2011

Wo bist du ?

" Ya lo sé, so pedazo de anormal ".
Así empieza todo y así termina. Y así vuelve a empezar, en un ciclo sin fin de vida, muerte y más vida, sorprendiendome cada día y dejandome intrigado cada noche. ¿ Tiene sentido ? ¿ Por qué tendría que tenerlo ?

Un album de fotos de dolor. Cicatrices en la espalda. Y mordiscos, mordiscos por todas partes. Un dolor tan precioso, tan inocente, tan tierno... tan digno de compasión, y por tanto tan secreto. Ya he dicho que vivimos en un mundo en el que es más fácil que alguien te abra las piernas a que te abra el corazón. Y por eso cada pequeña lagrima escondida, cada secreto compartido es un tesoro, un punto de esperanza en medio de un mar de locura. Y sabiendo que tengo ojos para ver y oidos para oir, permitirme asomarme a ese balcón del alma es una muestra de confianza tal.
¿ Cuentan las intenciones ? A veces, tanto o más que los hechos.

Un mar... como lo extraño. Hay una parte de mi que solo le pertenece a ella y a nadie más. Me he acostado a dormir una siesta con el libro al lado. ¿ Por qué ? Sé que no me moveré en sueños. Si te mueves en sueños en la litera de un barco, cuando hay mala mar, te caes, y mi cuerpo ha aprendido cosas que mi mente aún tiene que asumir. Por eso a veces mi silencio parece distante, porque efectivamente es distante. Hay una parte de mi que ya no me pertenece ni a mi mismo.

Siempre he sido egoista con mi dolor. Es mío y elijo con quien compartirlo. Ojalá pudiera dibujar, o tocar musica, o algo. Pero lo unico que sé hacer es tejer palabras y las palabras se quedan aquí. Pesan como losas y te encadenan el alma. Cada palabra contiene palabras que a su vez contienen palabras... hasta el infinito. Una respuesta encierra un centenar de preguntas. Y mientras la noche se hace eterna, hace frío ahí fuera y hace frío aquí adentro. Mir es kalt.
Es un juego peligroso. Me daría miedo sino fuera porque la fé siempre está ahí. ¿ De qué está hecha la fé ? De una cierta certeza en uno mismo y en una forma de ver el mundo. De compartir. Es lo que te lleva al concierto y a las mil personas coreando un estribillo, alzando los puños y vibrando. Tantos dibujos, una baraja de cartas de sensaciones y tanto que aprender.
Anormal es un insulto feo. Se lo copié a Eva y, como casi todo lo que he aprendido de ella, lo reservo para ocasiones especiales. Como una carta o un regalo importante, lo abro, no lo abro... jugueteas con la sensación, con la expectación. Me encanta la incertidumbre, esperar por las buenas noticias. Pero en ese momento anormal tuvo un cariño extremo. Fue mi disculpa. Mi dolor es mío y no lo quiero compartir. ¿ Por no dar lastima ? Quizás. Pero sobre todo porque es mío y yo poseo muy pocas cosas en la vida. Vivo con una mochila, listo para desprenderme de cualquier cosa cuando haga falta. Así que las unicas cosas que puedo llevar conmigo siempre me son muy preciadas y no me gusta compartirlas. Yo me escondo en el ruido y me dejo conocer hasta cierto punto, en el area top secret no dejo que entre casi nadie.
Pero se lo ha ganado. Como se ha ganado tantisimas otras cosas. Wo bist du ? Aquí adentro. Demasiado adentro para irte facilmente, algo me dice que está para quedarse. Maldita sea. Bueno... ¿ y por qué no ? Quizás sea la hora de girarse un poco y dejar que alguien pase el muro de espinas, y quedar espalda contra espalda para el mundo. O quizás esto solo sea otro juego, otro paso de una danza absurda. ¿ Y a quién le importa ? Hay cuentos que duran una noche y otros que duran mil y una, pero todos merecen ser contados.

Un mordisco de luna para vosotros, forasteros y rostros palidos. Me vuelvo a la cama con un libro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario