sábado, 20 de agosto de 2011
Y a mi, ¿ quién me aguanta ?
Me pregunto hoy. Hay días en los que oye, a la gente le salen mal las cosas y, si son tus amigos y les aprecias, pues echas el cable. Echas la peonada, o más a menudo haces como que la echas mientras piensas en Manu Chao, la seleccion de baloncesto o Pilar Rubio. Pero hay veces, pasa muy poco a menudo, en que dejas ver un hueco en la armadura y la vida te entra a presión, como el mar por una grieta en el casco. Y tienes que hacer un parche o apañar algo, porque sino te vas para abajo y ya no hay cristo que te levante.
¿ Y qué haces entonces ? ¿ A quién acudes ? ¿ A quien llamas ? Los cazafantasmas están ocupados. Luis está apagado o fuera de cobertura, Rice&chicken está en Madriz en las jmj o como caralho se llame. Tengo colegas a los que puedo acudir, pero dificilmente van a saber darme lo que necesito. Así que tengo que coger aguja e hilo y reconstruirme, hacerme otra tela de araña dentro de la que encerrarme para que la gente no sepa lo que hay debajo. ¿ Y qué le importa a nadie como está mi alma ? Más triste que el silencio y más sola, que la luna.
O quizás no debería quejarme. Ya lo sabía. Al fin y al cabo solo estoy pagando la resaca de una semana loca, agujetas incluidas. Y la que viene por delante no pinta mucho mejor. ¿ Qué no debería quejarme ? Maldito sea si estoy dispuesto a aceptarlo. Porque quiero que me den un abrazo, un abrazo de verdad, que sepa a sal, a sudor, a hambre. Quiero que me den un mordisco y quiero que me demuestren que me equivoco, que no se acaba y que sigo aquí, dando pelea.
Pero da igual. Al final todo vuelve a ser lo mismo, otra vuelta de tuerca en este absurdo circo. A veces me siento como un burro atado a una noria, girando para sacar agua mientras me voy muriendo de sed. ¿ O de ser ? Quizás sea lo mismo.
En todo caso, voy a ver algo de baloncesto. Luego pondré musica. Mañana iré a correr. Creo que más que vivir, sobreviviré. Pero ya queda menos. Siempre queda menos.
P.D: Uno puede reciclar una cantidad limitada de melancolia y tristeza. A partir de cierto punto, la cuchilla del triturador se atasca y pierde filo.
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