viernes, 29 de abril de 2011

Angeles de puños alzados

Decía sita Élena que soy un angel, a propósito de si era o no una mala persona. Desde luego hay algo que tengo en común con los angeles: soy de otro planeta. No puedo, ni quiero, adaptarme a la moral convencional de la gente. Esta mañana he hablado con la chica de la botella de un tema curioso. Una compi de la muchacha ha mandado al caralho a un tío por decirle, francamente y sin rodeos, que le quiere hacer cositas malas. La niña de la botella argumentaba, supongo que con razón, que no se puede plantear una cosa así de forma tan cruda, porque pierde todo encanto y es una falta de respeto.
La verdad, no lo entiendo. Hoy escuchaba " Pussy ", versionado por Rammstein y me hacía gracia. Debe ser por mi maldito pangermanismo, la mania de ver todo blanco y negro. Claro que la niña de la botella es medio alemana, ¿ quién mejor que ella para entender que no existe falta de respeto en expresar deseo ? Cuando comentamos sobre las conveniencias sociales y lo que es apropiado y lo que no, le dije que yo lo veía como una de tantas pruebas de fuego que soporta una amistad antes de probarse como autentica y verdadera. Si alguien no está dispuesto a escucharte decirle cosas inapropiadas, tampoco tendrá paciencia para perdonarte cuando se te vaya la cabeza. Ponerle limites a la amistad es como la coca cola light: puede pasar, pero ni de coña lo que tienes se compara con el producto original.
Así que una vez más alzo mi puño. Porque la lucha se justifica a si misma. Porque me he casi acabado " lobo de mar ", recomendado por Raya - una pastelada atroz, por cierto -, y me he reencontrado en ese personaje que se reía contra la tormenta, disfrutando de la lucha y la sensación de vitalidad que conlleva. Y he recordado que hay cosas que solo se hacen a la contra y que, aunque esté solo y acorralado, sigo teniendo razón. O quizás no, pero mi forma de ver el mundo es la que encaja con mi carácter. La niña de la botella lo afirmó así y no le falta razón. Si a mi me gusta como soy... ¿ por qué voy a cambiar ? ¿ Solo porque eso limita el grupo de gente con la que puedo relacionarme ?
Lo siento pero soy un nazi en estas cosas. Y prefiero calidad sobre cantidad. Prefiero tener tres amigos a los que puedo decirles lo que quiera, y ellos a mi, que cincuenta que van a salir corriendo cuando diga una palabrota. Porque el día de mañana, yo tendré un problema de verdad y necesitaré gente de verdad, que me conozca y se conozca a si misma. Gente valiente, en el sentido más amplio del termino ( que tiene miedo, pero aún así hace lo que tiene que hacer ). Y sobre todo, gente operativa, que no pierda el tiempo discutiendo si era " a " o " hacia ", sino que coja a quien sea del pescuezo y lo ponga a funcionar.
Así que sigo en pie. Más solo que la luna y más triste, que el silencio. Pero en pie y con el puño en alto. Un abrazo, personajes !

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