Ya me lo veía venir. Es el karma. Cuando uno coge una olla esperando quemarse, termina quemandose aunque la olla esté en la nevera. Y yo esperaba un lunes chungo de vuelta al curro y lo he tenido, vaya que si lo he tenido.
He salido a las cinco de la tarde. Tenía clase de ruso de cuatro a seis, así que podéis imaginarse la que he liado para llegar a clase apenas el tiempo de saludar, ver un par de ejercicios e irnos. Luego iba a quedar con una amiga, para darle su regalo y tal. Y aunque me lo he pasado genial, reconozco una sensación agridulce en el sentido de " no la voy a ver otra vez en mucho tiempo ". Ahora, a las tantonas, tengo que hacerme una cena de fortuna, ducharme corriendo y a la cama. ¡ Ah ! Se me olvidaba. Karen no va a venir. Sigo sumando.
Pero sin embargo, no estoy tristón. Tengo dos sentimientos encontrados en mi. Ayer hablé con Vicen por internete y me dijo que " se me echaba en falta deambulando por su casa ". Para mi sorpresa, a mi me ha pasado hoy lo mismo con él. Echaba en falta poder contarle mis cosas y charlar un rato de lo que nos gusta. Cambiar de tema y pasar a hablar de futbol, libros, musica... contar historias. Nunca he vivido largo tiempo con amigos, pero he pasado findes en la prosicueva y sé lo que es pegarse unos días rodeado de " tu " gente. Y mola mucho. La verdad, siento un profundo impulso de exhaltación de la amistad ( no alcoholico ), y ganas de darle un abrazo a Vicen y las gracías por recordarme que se pueden sentir cosas sin por ello ser una nenaza.
Ese es mi primer sentimiento. El segundo está relacionado con el curro. Acabo de escuchar " dioses del mar " de Sphinx, que es una canción que siempre me pone los pelos de punta. Esta mañana hemos visto al Castilla cerca de Rota y se habla mucho del tema ultimamente. De Libia y de la gente que va para allá, de la que irá o de la que ha ido. Yo no voy. ¿ Iría si pudiera elegir ? Probablemente sí. Por un lado pienso que es porque no tengo nada que perder, no dejo atrás nada que considere yo que va a sufrir mucho mi perdida y conozco a mucha gente que por el contrario sí deja gente detrás. Yo soy un tío con la maleta ligera y por tanto, más prescindible. Y por el otro, hay una cierta sensación de... expectación. De justificación. Se supone que mi trabajo consiste en eso, ¿ no ? Pues vamos a ver de que va y si estoy a la altura. Competir conmigo mismo y demostrarme quién soy. Así que, en cierto sentido, tengo una especie de envidia sana y orgullo por los compañeros que van a donde yo no soy capaz. Que sus motivos serán más o menos egoistas ( el dinero no debe ser malo ) y serán más o menos libres de elegir, pero ahí están.
Así que ahí ando. Lleno de una paradojica exhaltación de la amistad y de un ansia de gloria solitaria. Pero desde luego, triste no. Ya tendré tiempo para estar triste, aun guardo un poquito del calor y el sol de mis amigos dentro. Gracías :-)
Sr Ale
P.D: Que por cierto, no viene al caso y esto es un añadido de ultima hora, pero me quejaba al principio del correo de que he estado trabajando hasta las tantas y eso no encaja con lo dicho posteriormente. Debemos aclararlo. A mi no me cabrea trabajar hasta las tantas. A mi me cabrea trabajar hasta las tantas mal, porque hay gente que no sabe llevar el uniforme como tiene que llevarlo. No lo digo por hoy, pero esto ya empieza a alcanzar el rango de cruzada personal y preferiría evitarlo. Pero eh, aun es lunes. Así que a shalalala long, y a seguir con la sensación anterior
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