jueves, 24 de marzo de 2011

Por poco lo consiguen

Ha estado a punto de conseguirlo. Que me ponga melancolico y sentimental, me refiero. Ese traidor de Vicen... maldita sea. Encima el final de fiesta era fantastico, lo que nos faltaba. He conocido a la sobrina de Carol, que tiene no sé cuantos años, muy pocos, y andaba bailando y siendo adorable como solo una niña bien educada y golfa puede serlo. Pero aguanto. Los voy a echar de menos, porque este viaje a Fairytale me ha dado miedo. Me he dado cuenta de que el sueño dura tanto como se quiere que dure y que, mientras yo viajo por el mundo y suceden cosas, la vida pasa y el día menos pensado me puedo ver sin fairytale y sin familia a la que volver.
Existe una cosa cuando uno empieza a llevar demasiado tiempo monogamo y es el miedo a perder lo que se tiene. Eso suele suceder por parte del que más seguro estaba al principio, y ya he visto signos de eso. Os lo dirá cualquiera que se moleste en atender a la gente: no escucheis lo que os digan. Mirad con los ojos. Ese es uno de los motivos por los que las relaciones por internet solo son medio relaciones. Mejor que nada, pero tampoco algo tan bueno como la relación completa.
Estoy en un avión camino de Sevilla. Es la primera vez que escribo desde el aire, toda una experiencia. Hemos salido antes de tiempo, media hora, lo cual agradezco porque cuanto antes salgamos antes llegaré a mi cama en Cádiz, si Dios quiere y el tiempo y la maldad del enemigo lo permiten.
En cuanto a mis días, me llevo tanto... me he despedido de Inés, a la que me encantaría invitar a venir al sur. Inés... el personaje de Calderón de la barca, la mujer que pedía que el sol no le iluminara por no ver su vergüenza, que quiso matarse por no deshonrar a su padre. La mujer noble y hermosa, valiente, que enfrentó al enemigo cuanto pudo y sucumbió con coraje. Inés, la prima de Carol, es una mujer con arrugas en los labios de tanto sonreir, con manos lindas y expresivas, con ojos centelleantes. Con un verbo rapido y terrible... es asombrosa. Y Vicen me ha atacado con su solteria, obligandome una vez más a sentir. No me merezco los buenos amigos que tengo.
Quizás por eso me he asomado a la exposición de Carol con ojos inquietos, curiosos. He buscado la persona en la obra y, como unos viejos amigos, he contemplado cuadros que desfilaban ante mi para mostrarme lo que yo ya he encontrado. He intuido, entre lineas, el trabajo, el cariño y el genio destilado sobre esas obras profundas, inquietas, terribles. Tan llenas de vida y muerte como solo pueden serlo las obras de esa Morticia Adams morena, de esa Mona Lisa con cejas. De esa encantadora e imposible reina, que cuando quiere ser niña es una señora de las hadas y cuando quiere ser adulta ordena ¡ que le corten la cabeza ! sin dudarlo ni un instante.
Porque la exposición de Carol es una galeria de sueños. Es un paseo por las nubes entre anhelos, entre suspiros, entre ideas. Es una galeria de los horrores, del humor y, sobre todo, es un tributo a la belleza. No a la belleza como un concepto establecido dentro de unos marcos, sino la belleza como un ideal, como un imposible. Y aún para ser imposible, ¡ como lo consigue ! Atrapa mi espiritu. Me encantaría tener una pared en la que colgar obras suyas, para detenerme un rato como me detengo ante el mar, a preguntarme que es mi vida y que sentido tiene. A encontrar aquello que el autor escondió allí, jugando, dejando que fluyera de su interior, o quizás a poner yo mi granito de arena en el misterio de la media sonrisa.
Siempre que me voy dejo algo de mi atrás. Quemo una ofrenda en el altar votivo de la amistad, de los sueños, de la vida. Y vuelvo a mi oscuridad interior, a mi mundo de grises, sombras y arco iris. Más rico y a la vez, más pobre, más yo y menos. En ese pais de Nuncajamas donde siempre es primavera, donde no hay prisas ni estres, donde hay un cuerpo firme al que abrazar y una caricia en los ojos. Donde puedo ser yo mismo, porque no hay como esconderle nada a la reina de los colmillos y las patas de araña, que me libera de la carga de la vida sin pedirme nada a cambio. Porque es un sol que nos convierte a todos en luna, pero luna brillante que refleja luz y vida. ¿ Cuantos colores y formas hay en esos cuadros ? ¿ Cuantas preguntas y respuestas y mentiras ?
El arte no es más que el ansia del ser humano de transgredir, de liberar, de inquietar. De expresar a la vez que inquiere. Si tienen el más minimo interes en saber lo que su alma esconde, no dejen de visitar la exposición de Caroline Modi en la sala El Hada Verde, en las Palmas. Desde aquí, modestamente, se los recomiendo. No porque la autora sea una gran amiga mía, perteneciente de la mejor familia que he podido hacerme en Las Palmas, que también. No. Porque la autora, ante todo, cree y crea en el Arte. Y si uds se respetan a si mismos un minimo, lo harán igualmente. Esta noche me siento más humano, y buena parte de la culpa de ello es de una serie de cuadros que anhelo.

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