miércoles, 23 de marzo de 2011

El problema de llamarse Coco

Y no ser super. En ruso hay una palabra, собакa, que se lee " sobaka " y significa perro. No sé porqué, es de las palabras que mejor me he aprendido. Y antes andaba pensando en que mi relación con el perro de mi hermana viene a representar una analogia de mi relación con el mundo, los sentimientos y Dog chow.
Hoy he llegado a casa que odiaba al mundo. Cosas que pasan, vine un poco quemado porque anden a organizar mi vida sin consultarme, sin atender a más necesidad que a la de quedar bien. El caso es que lo que menos quería era que alguien viniera meneando la cola detrás mía y pidiendome cariño. Más bien tenía ganas de pegarle una patada a algo, aparte de que tenía dolor de cabeza, sueño, hambre y, en general, el tipo de cosas que hacen que me convierta en el pitufo gruñón al cuadrado.


Pero ahí estaba el colega. Inasequible al desaliento, arrastrando una manta con la que me pongo a jugar con él y dando por saco. No sé ni como se llama y por mi ni lo miraría a la cara, pero no puedo evitarlo. Él viene pidiendome juego y a mi me sale natural. Con perros y con niños creo que es la unica gente con la que aún tengo algo de empatia, a pesar de que no quiero tenerla. Por eso ese perro viene a representar mi actitud ante el mundo. Quiero ser un ermitaño, quiero renegar de todo sentimiento. Quiero ser frio, cruel y despiadado. Pero el fondo de educación buena persona que me dieron surge y termino jugando con el bicho. Hoy por supuesto no ha sido el caso, pero aunque lo odio en tono impersonal ( no soporto al perro de mi hermana ), luego juego con él. Supongo que porque soy así de paradojico. O porque quizás, en el fondo, el jodido si que es super. Aunque no lo sepamos.

Putos perros. Os odio :-P

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