Es algo que comparte con el poder. Es curioso. Dicen que cree el ladrón que todos son de su condición, pero yo llevo suficiente tiempo sintiendome de Marte como para ser más o menos objetivo respecto a que esperar de las personas. Con los tios tengo una fiabilidad increíble, mi ojo critico es para verlo. En cuanto a las tías tengo mucha peor puntería, nada más que hay que ver mi chorbagenda para contrastar esta información. Se me escapan tías maravillosas y me enredo en historias ridículas que solo sirven para aumentar mi amor por el absurdo.
Pero estaba hablando de la fe. Veréis, hay gente que va por la vida buscando amor. Otra gente busca sexo. Otra gente es aún más facil de contentar: ellos buscan olvido, en formato de drogas, soledad, arte. Hay tantas cosas que buscar como posibilidades, lo que nos da una serie virtualmente infinita de salidas para las pildoras de la felicidad.
Yo por mi parte busco trascender. Que le voy a hacer, algunos salimos con un cierto puntito mesianico. Es culpa de la educación cristiana, por supuesto. Si fuera musulman lo tendría super facil, me haría clerigo y montaría una revuelta de esas que están tan de moda. Lo mismo hasta me cargaba a la quinta flota, nada más que por dar por culo. Total, mi vida por si misma no vale gran cosa.
Pero me educaron en un colegio de monjas. Y con el sentimiento de culpa viene la incapacidad para convertirse en idolo de masas, lo cual es una lastima porque carisma y sentido del humor no me faltan. Así que nos quedamos como un Hugues de Payen cualquiera, esperando a que aparezca un angel que nos diga a donde dirigir nuestra vida y nuestra espada. Por favor, omitir comentarios freudianos respecto al poder de este simbolo en concreto.
A lo que iba. Que cosas que pasan, la fé es parte muy importante de mi vida profesional. Puedo pasar con problemas economicos, con problemas personales, con malas condiciones de vida... pero no sin un cierto alimento espiritual. Al fin y al cabo, yo soy un tío de palabra y he hecho un juramento. Y cuando yo me comprometo a algo, lo cual no sucede casi nunca ( mujeres del mundo, ¡ no me cogeréis vivo ! ), espero algo a cambio. Que coño, con lo que me cuesta como para que no merezca la pena.
El caso es que, ante la desaparición de valores y la crisis de occidente, me veía abocado a la indefensión ante el capricho del mando. Mi ultima esperanza era mi capacidad de analisis personal. ¿ Sería el sargento en que yo pensaba un verdadero militar ? Quizás pudiera ser...
Pues sí. Tengo el consuelo de haber visto mi fé renovada. Cual judaico contemplando la apertura del Mar Rojo, la promesa de justa ira, venganza y castigos por venir me ha sentado de categoria. Al fin y al cabo es un hecho contrastado que si uno quiere justicia debe acudir a un hijo de puta. Porque las buenas personas tienden a comprender, mientras que las malas quieren sangre. Como decía anteriormente, cree el ladrón que todos son de su condición, pero me honra darme cuenta de que aún puedo reconocer a alguien que es de mi palo. Por supuesto que esto finalmente quedará en agua de borrajas, pero me consuela saber que siempre me quedará el recurso a la instancia individual y que, caso de flagrante violación del abc del uniforme, tengo a mano a alguien que comprende el significado de un juramento y lo que conlleva comprometerse a, si preciso fuera morir en defensa de España.
Así que nada. Este artículo va dedicado a D. David, que se ha hecho merecedor de mi respeto por saciar mi hambre de principios y normativa. Va por ud
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