Salgo de clase y cojo el autobus de vuelta a casa, mientras por mi mente desfilan multitud de sensaciones encontradas, tras plantearme que está pasando con mi vida y que va a pasar. En mis oídos suena Rammstein, pesado, inmisericorde, duro y tierno. Un poco como yo. Mientras continua tarareo la letra, la saboreo, la deslizo entre mis labios y mis dientes recien castigados. El autobus avanza y continuo junto al mar, un desierto de olas feroces y salvajes. El cielo es gris plomizo y el viento, inmisericorde, castiga cuanto objeto encuentra en su camino.
Es un día gallego. Y cuando bajo del autobus y me golpea con toda su plenitud siento la ausencia de mi melena casi como una mutilación fisica. Quiero que el pelo vuele, quiero que mi alma vuele. Quiero estar ahí afuera enfrentado a este mar, tan tuyo y tan mio, viviendo sin vivir. Miro a la playa y ante mi un grupo grande de gaviotas se cobijan, buscando calor, unas contra otras. ¿ Tan afuera os ha mandado la tormenta ? También yo soy una gaviota, pienso, y dentro de mi alma ansio volar libre y lanzarme en plancha al mar, perderme en su inmensidad y solo volver para ser recordado, siempre distinto, siempre igual.
Hacía muchisimo tiempo que no me sentía atraido por una mujer así. Tanto, que ya ni me acordaba de como era. Me he sonrojado como una colegiala y me he sorprendido a mi mismo cometiendo un idi: mirar los labios de la otra persona cuando te habla. Al poco de caer me reí de mi mismo. ¿ Tan idiota estoy ? Realmente tengo que tomar una decisión con respecto a la provisión de destinos. El sms de la señorita arroz con pollo de hoy me ha confirmado en mi resolución: tengo que irme. Pero a la vez, las raices que se me han ido formando en este tiempo son dificiles de romper, duras, enconadas. No tengo nada y sin embargo... el hombre se convence de que tiene algo para no sentirse vacio, inutil, un pecio a la deriva. Echar raices es empezar a pudrirse.
Soy un tipo atractivo. Me consta, no tanto como una belleza física como un reflejo del carisma que tengo. Me expreso con claridad, soy divertido y animoso. Tengo unos ojos preciosos, que hoy brillan de un azul apagado, profundo, intenso, que huele a la tormenta que ruge en mi interior. Tampoco estoy mal proporcionado, a pesar de mi pequeño tamaño. Soy llamativo. La profesora es una mujer agradable, con sentido del humor. Le resulto curioso, como a casi todo el mundo que me conoce. Intento convencerme a mi mismo de que los indicios de una ligera atraccion que he percibido son falsos y que no germinarán en nada, aunque reconozco que estoy jugando a anular mis ilusiones de correspondencia. Correspondencia, que bonita palabra. Desde los trece años me escribo con gente de todo el mundo, es decir, mantengo correspondencia. Incluso antes he sentido amor por la palabra escrita, conceptos, silabas, sonidos. Tanto por aprender y tanto por perder...
La noche se está cayendo. Y con ella cae el tiempo... El día, no sirvió de nada. Tarde de nubes sin agua.
Gracías por estar ahí los que aún estáis, y gracías por haber pasado los que ya no. Se os echa de menos, en este mar de dudas donde quisiera ser gaviota.
Sr Ale
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