sábado, 28 de enero de 2012

A veces me paso un poquito

No creo que sea algo excesivo. O sea, a ver, si me contaran de otra persona... pero cada persona es ella y sus circunstancias, como decía Ortega y Gasset tan admirado por Sauca. Además de que para juzgar hace falta un baremo universal, y ya damos por hecho que dicho baremo no existe. Así pues, como pretendemos juzgar un hecho ?
En función al relativo social. Correcto. Al paradigma. Le decía el jueves a mi psicologa que me he rendido. No puedo con los usos y costumbres sociales. Si eso es " lo normal ", pues lo llamaré " lo normal " como hace todo el mundo. Puedo no aceptarlo, pero eso no lo va a hacer menos real.
¿ Qué a qué venía todo esto ? Bueno, el otro día mi madre comentaba que soy demasiado duro y no le falta razón. Justificar algo dando como argumento los precedentes es ridiculo. " Yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así " consiste en declinar la responsabilidad propia, renunciar a la capacidad de decisión del individuo y convertirse en una hoja en el viento.
No, gracías. Soy un fanatico del autocontrol y de la disciplina. Soy lo que he hecho de mi y lo que, conscientemente, he decidido en función de mis situaciones. Yo no controlo mis circunstancias, pero sí controlo mis reacciones. Excepto cuando, en un ejercicio de liberar presión y abrir la valvula del gas, pongo el piloto automatico y me echo una siesta, dejando que mi cuerpo, mi mente y mi alma mantengan la inercia.

¿ Qué de qué estoy hablando ? Maldita sea. Hoy me he sorprendido un poco a mi mismo. Estaba en el Carreful comprando atun para un colega y me he dado cuenta de que, hace unas semanas, la madre de mi padre me dijo que su marido estaba en cama. Que no podía moverse. Debe hacer unos siete años que no hablo con ese hombre. Alguna vez me lo crucé por la calle y seguí a lo mío. ¿ Por qué ? Esa historia es cosa mía. Pero ahora tiene una calidad de vida de mierda y puede que se muera. Es una persona con la que he tenido mucho trato y a la que en otro tiempo aprecié mucho, y no me costaría nada acercarme y tener un gesto con él. Pero no pienso hacerlo.
¿ Por qué ? ¿ Acaso alguna norma moral me lo impide ? ¿ Mi orgullo ? ¿ Una cierta forma de ver el mundo ? ¿ Quizás una concepción estetica de lo apropiado y lo que no ?
Supongo que una mezcla de todas esas cosas. O quizás una cierta imagen de mi mismo a la que pretendo ser fiel. Yo también mantengo una cierta inercia existencial y soy lo que vengo siendo, en una curva de evolución constante. Me habría gustado comentarlo con mi psicologa, esa gran personaje internacional, con antebrazos anchos de haber tirado de velas y una mirada profunda, como de una niña cuando se concentra, que me encanta observar.
A lo que iba. Que a veces me paso. A veces soy demasiado duro, conmigo mismo en primer lugar, con mis colegas, con el mundo. A veces hago daño, quizás con intención didactica, quizás como simple forma de vivir. No se puede caminar por el campo sin pisar flores. Pero eso no está mal. Alguna gente existe para ser un rayo de luz y hacer a los demás alegres y felices, y ahora mismo se me vienen a la cabeza un par de nombres. A una, Ovies, se lo dije el viernes. Otros en cambio tenemos otra función en el mundo, y, como muy bien dice Lauri, " tu eres como eres porque tiene que haber de todo ".
Ahora mismo estoy hablando con doña Leticia Dolores. ¿ No es un nombre curioso ? Leticia significa " la que trae alegria ". Y mientras escribo sobre literatura, caras de diamantes y existencia, me miro en el espejo y me guiño un ojo. Soy lo que soy, pero que demonios. Me gusta lo que soy.

Sr Ale

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