Buenas tardes gente. Que pedazo de frio, me cago en. O quizás no. Será la humedad. Jajaja ya estoy de vuelta en Cádiz y se nota. ¿ Y lo que echo de menos ? Ya se me pasará. Siempre se pasa. Cuando me quite el pelo y la barba volveré a reconocerme.
Ah bueno, eso. Os quería hablar de " mujeres que cocinan tartas los domingos ". Veréis, para los aficionados al blog, mi teoria " princesas, madres y putas " ya será conocida. Pero por si acaso haré un rapido resumen. A mi en el colegio me enseñaron que todo tio es un poco padre, un poco niño, y un poco poeta, y en la relación entre esos tres roles se marcan ciertos aspectos de la personalidad. Es demasiado generica y simple, pero para empezar a trabajar a mi me vale. Pero ¿ y con las tías ? No podemos ir allí. Entonces yo opté por identificarlas con personajes. Lilith, la virgen Maria y... me faltaba algo. Así que pasamos de personajes. Definiciones genericas. Puta como Lilith ( mujer rebelde, fuerte, agresiva para el hombre ), Madre como la que se os ocurra y Princesa. ¿ Por qué princesa ? Porque existen aspectos en toda tía que ni Lilith ni Maria cubren, pero que ese personaje sí.
Vale. Si algunos no la conocíais aún esta teoria, ya podéis destriparme. ¿ Qué que tiene esto que ver con " mujeres que... " ? Pues que, segun esa primera teoria, la interaccion es perfectamente posible con todo tipo de personas. Una persona que cubre los tres roles, en mayor o menor medida, y los acepta en si mismo está equilibrada y preparada para crecer y desarrollarse. Alguien que reniega de ellos o no los " riega ", siente frustraciones o tiene problemas de autoestima. Pero todo eso son cuestiones personales del individuo que no llevan más allá de él mismo. Basandome en eso, yo podría establecer amistad con cualquiera.
Entonces, ¿ por qué no ? ¿ Por qué, como le pregunté a Alina una vez, no tengo plan para un finde ? Alina me considera un tio bastante interesante y yo también, luego... ¿ qué falla ?
Os cuento. En Estambul quedé con Pin. Pin y yo nos escribimos desde hace seis años, con periodos perdidos en medio. Somos coleguitas. Ella se preocupa por mi y yo por él. Sentados delante del Bosforo, circunstancias de la vida, le abrí mi corazón. Le conté todo lo que me había pasado este año, todo lo que había sentido, todo lo que soy. No me entendió. No porque no quisiera sino porque no podía. Enseguida perdió el hilo y se puso a pensar en, yo que sé, el equivalente-rubia a Manu Chao en el Piña. El caso es que me sentí triste. ¿ Por qué ? ¿ Cual era la barrera entre esa mujer y yo, para poder entendernos ?
Ese mismo día por la noche estuvimos en su casa. Y como teniamos tiempo y nada que hacer, se puso a cocinar tiramisú. Le pregunté, sorprendido. ¿ Esto es lo que sueles hacer por las tardes ?
Sí. Por lo que fui deduciendo, la vida de esta mujer consiste en trabajar, quedar con su novio e ir sobreviviendo. No aspira a grandes cosas. No quiere cambiar el mundo, ni entenderlo, ni nada especial. Le basta con tener a alguien que la quiera - tampoco tiene que ser un tío increíble -, un sitio donde estar y hacer cosas para estar entretenida.
Es una " mujer que cocina tartas los domingos ". Y está tan lejos de mi experiencia como yo de la suya. No podemos entendernos porque vivimos realidades alternativas, hablamos diferentes idiomas. Me resultó un poco frustrante. Hay una parte de mi, la que sufre frio y hambre y mira por la ventana el hogar calentito, con la familia en torno a la mesa cantando villancicos, que extraña esa simpleza, esa calidez. No me parece aburrido, para nada. Es simplemente otra forma de vida, que tendrá satisfaciones y frustraciones como la mía.
Por eso sé que no lo quiero. Y por eso me retiro corriendo. Las mujeres que cocinan tartas los domingos, como su equivalente masculino, no son para mi. Así que, señores, una de las experiencias más positivas de este viaje es esa. Saber que estoy condenado a vagar... pero bien.
Un abrazo. Cuidarse ! Chau chau.
No hay comentarios:
Publicar un comentario