Adios, chau chau, adios. Así acababa el popurrit de " la familia peperonni ". Y así acaban mis vacaciones. Han sido espectaculares, una despedida por todo lo alto. He aprendido mucho de mi mismo y del mundo y continuo en ese proceso de maduración, sin prisa pero sin pausa, por el que voy intentando que todo encaje en su sitio como quiere el maldito aleman que tengo dentro, todo un señor con bigote.
Estoy aburrido de esta ciudad. Estoy aburrido de esa gente que está deseando verte, pero luego resulta que tiene que hacer cosas más importantes, como... ah sí, no hacer nada. O hacer lo de siempre. Llevo viendolo años y sin embargo, aún sigo cayendo en el mismo fallo. Supongo que es un momento homer simpson, que a todos nos pasa.
Así que bueno, allá vamos. A ponernos el uniforme y renunciar a nuestra identidad personal. A esconder el gafapastismo, las inquietudes existenciales, determinados hobbies... a concentrarnos. Y luego, cuando haya un ratito, quizás dejar flotar la mente. Pero lo primero es lo primero. Y aunque esté a siete kms de aquí y alguna vez venga a dormir y los fines de semana tenga vida y... lo primero es lo primero.
Ah, sobra decirlo. Tal y como viene, se va. De la lista de personas maravillosas que han cambiado mi vida que aparecieron el año pasado, la mayoria han desaparecido. Las plantas, cuando tienen raices superficiales, a la primera riada se las lleva la corriente. Pero ha sido bonito. De todo se aprende y todo lo podemos disfrutar, y aun queda gente ahí fuera que hace que merezca la pena estar en esta pelea. Así que buena suerte a los que fuisteis y animo a los que seréis. Merece la pena :-)
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